Cronología - IV Parte

Desde 1852 a Pavón

            Quizás sea el período histórico que registra mayor investigación hasta el día de hoy, tanto desde los historiadores que reivindican el modelo liberal triunfante de Buenos Aires, como  la escuela histórica antagónica, y de otros que intentaron una síntesis entre ambas concepciones. En las Cátedras de Historia Argentina de Universidades de todo el país, así como en las Instituciones del Revisionismo histórico, continúa la investigación y la interpretación sobre el proceso que consolidó el enorme poder, hegemónico, de Buenos Aires y la derrota de las expresiones autonómicas provinciales desde 1820 hasta fines del siglo XIX.

 

Benavidez, Urquiza y el Chacho

            En este período es importante describir la relación del Chacho y  Benavídez, el hombre fuerte de la Confederación de Rosas en San Juan, que batió al Chacho en dos batallas y que más tarde lo protegió a su regreso de Chile en su última campaña antirosista.

            Desde 1852 (cuando Benavidez concurre a San Nicolás de los Arroyos) los liberales intentan un golpe el 7 de junio de 1852. La Legislatura remueve a Benavidez. El gobernador riojano Manuel V. Bustos  le envía 50 hombres al mando del Chacho.  Benavidez retoma el poder. Hay nuevos motines. Benavidez acusa a Sarmiento de conspiración para evitar la constitución del Congreso Constituyente. Benavidez le pide apoyo a Peñaloza. Este le contesta: “ninguna división está a mi mando”. El sanjuanino Salvador María del Carril, acusa a Benavidez de “saqueos y desórdenes de toda clase”.

            En La Rioja gobierna Manuel V. Bustos.

            Urquiza saluda al Chacho y lo nombra Coronel Mayor (General). El Chacho le escribe: “yo soy un gaucho que nada otra cosa entiendo que de las cosas de campo, donde tengo mis reuniones y las gentes de mi clase no sé por qué me quieren, ni por qué me siguen; yo también los quiero y los sirvo con lo que tengo y haciéndoles todo el bien que puedo. De esta suerte, señor, los gobiernos y los jefes militares siempre me han entrado a los ejércitos creyéndome capaz de algo; los superiores no se han desagradado conmigo, pero lo aseguro, mi general, que yo en buena plata nada valgo. No sé vestir, cargar insignias, ni entiendo toda la táctica, ni ceremonias menudas que acostumbran  los ejércitos; pero también le aseguro que jamás he hecho mal a nadie, ni he traicionado a ningún jefe ni amigo, esto es natural en mí. Así, no tengo resentido a nadie en mi vida” (carta del  de diciembre de 1854 citada por Muiño en su libro, pag. 136). El 7 de julio de 1855 el Senado nacional acuerda el nombramiento “de acuerdo a los buenos servicios prestados a la República y a la causa de la organización nacional.”

            Benavidez renuncia a la gobernación en diciembre de 1854. El 4 de enero de 1855 la Legislatura acepta la dimisión y asume el coronel Francisco Díaz quien encarga una Comisión para un juicio de residencia contra Benavidez. Entre los designados figura Sarmiento y plantean la ilegalidad de la Legislatura en febrero. Pero Urquiza ratifica a Benavidez. Le confiere a Benavidez en febrero de 1855 el rango de Brigadier general de los ejércitos de la Confederación. Se suceden asonadas y elecciones anuladas en San Juan.  Urquiza interviene la provincia y le pide por carta a Benavidez que vuelva a hacerse cargo de la gobernación; éste acepta el 28 de diciembre.

La política Urquicista y los hombres de La Rioja

            Así titula Armando Bazán en su Historia de La Rioja (Capítulo XVIII, pag.413) el análisis de este período de la historia del país y del rol del Chacho Peñaloza. Analiza aquí el gobierno de Bustos (1857/60), la ruptura del Chacho y Bustos. Bazán se refiere aquí a los sucesos que quedan narrados en la Cronología anterior, citando a los historiadores Manuel Gregorio Mercado quien publicó en 1966 una documentación en poder de la familia Carreño  y luego la de Carlos Alberto Lanzillotto, quien analizó críticamente dicha documentación. La ausencia del gobernador Gómez en su feudo de Arauco (era un gran propietario) dejando la gobernación a cargo de José Olegario Gordillo (a cargo de la gobernación) quien obligaba al Chacho a licenciar sus tropas, mientras los comandantes de Famatina y Arauco Tristán Dávila y Domingo Antonio Villafañe hacían aprestos militares. El Chacho rechaza la orden y le recuerda a Gordillo su pasado rosista al frente del cuartel general y  prisión de Santos Lugares.

            Por decreto del 5 de marzo de 1857 Urquiza comisiona a Benavidez para que se traslade a La Rioja “a efectos de restablecer el régimen constitucional alterado” y lo autoriza a “movilizar los cuerpos del Ejército Nacional y todas las guardias nacionales de Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca”.

            Benavidez pierde el gobierno el 8 de setiembre de 1857, pero mantiene el poder militar. Pero le escribe a Urquiza en noviembre avisándole que “se procura acabar traidoramente con mi existencia” y ofrece su renuncia al cargo encomendado.

            El 19 de setiembre de 1858 estando Benavidez en una riña de gallos, es asaltado por 150 hombres y es intimado a prisión por orden del gobernador (Manuel Gómez Rufino). Las milicias y los hombres de Benavidez a Mendoza  a los Llanos de La Rioja donde está Peñaloza. Se le acusa de tramar una revolución. Telésfora Borrego, esposa de Benavidez denuncia “la suerte fatal que le está preparada al desgraciado de mi marido” y le escribe y dice a Derqui que le está escribiendo a Peñaloza. Del Carril escribe a Urquiza quitándole todo apoyo a Benavidez. La Confederación envía al ministro de Guerra, Galán y al juez de la corte Suprema Baldomero García con instrucciones de que si hubiera semiplena prueba que Benavidez hubiese intentado una asonada, se le ordenará presentarse al gobierno nacional.

            El 22 de octubre de 1858 estalla un “tumulto”. El coronel Rodriguez informa que a las 2 y media de la mañana fue asaltada la guardia del Cabildo en cuyos altos se encontraba preso el general Benavidez, por una fuerza de 100 hombres a los gritos de “Viva el Chacho y el general Benavidez, afuera los presos de la cárcel”.  Y el informe del coronel Rodríguez, como en un original libreto de los “asesinatos en fuga” que se repiten en la historia hasta hoy, dice:

“Habiendo logrado tomar a fuego y por medio de la sorpresa la guardia de abajo, sacaron los precios que existían en número de más de cincuenta, con los cuales aumentaron su infantería; entre tanto la guardia de arriba los resistió y peleó a todo esfuerzo hasta que auxiliada por algunas guerrillas de parte del batallón de mi mando logró rechazarlos y obligarlos a tomar la fuga, dando por resultado este criminal asalto haber muerto en la refriega el valiente edecán de V.E. y capitán del batallón  de mi mando don Máximo Godoy, el general Benavidez y diez individuos de los revoltosos. Sólo me resta felicitar al excelentísimo gobierno y a todos los conciudadanos por un triunfo que ha salvado al país de ser envuelto en sangre y desastres incalculables.”

            El sumario de más de 140 fojas señala que  “está probado que no hubo revolución, muy dudoso que lo viniesen a sacar sus parciales y, en vísperas de quedar establecido que todo fue una excusa dispuesta por el gobierno para tener un pretexto y hacer morir al general.” (Muiño)

            Y sigue Muiño: “Peñaloza se pone en marcha; quiere entrar a sangre y fuego en San Juan para vengar a su antiguo protector. El ministro Derqui enviado de urgencia, evita el choque. Peñaloza regresa a los Llanos. La Comisión federal declara el estado de sitio y asume el gobierno de San Juan el 28 de noviembre de 1958.”

            Peñaloza le  escribe a Urquiza: “Contemplé más feroz ese atentado que el que se cometió contra el coronel Dorrego y el general Quiroga, porque entre éstos el primero fue vencido en un combate y se le dio tiempo a recibir los auxilios espirituales, y al segundo se arrojó al peligro con temeridad; mas con respecto al general Benavidez inerme, engrillado y sin el menor apoyo es la víctima mártir de la ferocidad de sus enemigos”. (desde San Juan 2 de diciembre de 1858).  Testimonio cabal de las ideas del Chacho. Y agrega:

            “La indignación que me ocasionaron estas contemplaciones me hizo decidir al instante a organizar una columna de 300 hombres de caballería y marcharme sobre san Juan a proteger su libertad deprimida por el más cruento despotismo, y aguardar órdenes de Vuestra Excelencia para obrar con la energía que reclamaban las circunstancias. En efecto arribé a este punto el 10 de noviembre último, al instante se engrosó el numero de1.500 hombres con que pude reducir a los asesinos a muy pocos departamentos y habrían sido concluidos de todo punto si las ordenes que recibí de la excelentísima comisión no me hubiese demarcado el deber de limitarme a determinado punto”.

            La Comisión integrada por Derqui, García y Galán, informa a Urquiza: “el general Peñaloza nos ha servido maravillosamente. Sin enfriar su ardor, procurábamos contenerlo mientras llegábamos, para evitar un choque decisivo que o lo desbandase o por el contrario causase dentro de la plaza alguna catástrofe; pero al mismo tiempo lo manteníamos a las puertas de la ciudad, desde donde inspiraba temor y espanto a los de adentro” (diciembre 3 de 1858)

 Y ya está de vuelta a sus Llanos. Y sigue confiando en Urquiza esperando que avance sobre Buenos Aires. Es que Urquiza le escribe y le dice: “estoy resuelto a concluir la cuestión que aún se agita de integridad nacional,  a la cabeza de un ejército de 20.000 hombres de las tres armas pronto habré dado cuenta de ese aparato de cartón que se llama gobierno de Buenos aires; pero antes de marchar esté seguro que he de mandar poner a su disposición todo el armamento que precise”. ¿Cómo no habrá de estar seguro Peñaloza de la voluntad de pelea de Urquiza contra Buenos Aires? (escribe  Muiño) Y le manifiesta respecto a la muerte de Benavidez: “mi gratitud por la conducta digna y noble observada por usted en las desgraciadas emergencias de la provincia de San Juan y mi completa aprobación a todos sus procedimientos; me limito en esta carta a renovarle la expresión íntima de mi reconocimiento, aumentada si es posible por los informes verbales que me ha dado el ministro Derqui, que en este momento está conmigo”. (San José, 30 de marzo de 1859) Y el 6 de junio el Chacho le dice a Urquiza: “En medio de mi rusticidad no se me oculta el proceder que me toca llenar, por tanto Su Excelencia descuide en este viejo soldado que le queda por este lado a qué atenerse y que guardará su retaguardia”.

Todos su hombres siguen atentos al Chacho en sus decisiones.  

CEPEDA

            El 23 de octubre de 1859 Urquiza derrota a Mitre pero éste salva su infantería. Renuncia el gobernador Valentín Alsina; asume  Felipe Llavallol. En la batalla participa un contingente riojano. (*)

Recordemos aquí que Buenos Aires se había separado de la Confederación el 11 de Octubre de 1852.  Y  Urquizahabía  fijado la Capital en Paraná.

            ¿Por qué Urquiza se niega a entrar en Buenos Aires? Se firma  el Pacto de San José de Flores. En Noviembre Buenos aires se declara parte integrante de la Confederación Argentina mediante la aceptación y jura de la Constitución Nacional. La Confederación retira sus divisiones, Buenos Aires renuncia a sus relaciones exteriores. La Aduana, tema central, pasa a la Nación pero le concede a la provincia de Buenos Aires su presupuesto hasta cinco años después de su incorporación para cubrir sus gastos inclusive su deuda interior  exterior y las leyes vigentes de la Aduana seguirán rigiendo el comercio exterior hasta que el Congreso Nacional revise las tarifas de aduana de la Confederación y de Buenos Aires. El tratado incluye también una amnistía general.

            “Urquiza regresa a Paraná en un buque francés sin haber entrado en Buenos Aires.” (Muiño).

            Una rebelión a favor de Buenos Aires en Uruguay en Paso de Quinteros, es destrozada por fuerzas entrerrianas y todos los prisioneros rendidos, fueron fusilados.

(*) El gobernador Bustos se puso en campaña personalmente para reunir el contingente pedido por Urquiza  para lo cual delegó el mando en Hermegildo Jaramillo. Reunido el mismo se dirigió a Córdoba donde entregó al gobierno dicho contingente.

En La Rioja

                        A fines de 1859 se produce una asonada contra Bustos encabezada por Ramón Angel, uno de los hombres del Chacho  y se repite en enero de 1860 con gente de los Llanos y Famatina mientras Peñaloza se mantiene en Guaja. Y dice Bazán “Hay una situación que parece indudable: Bustos había perdido el apoyo de Peñaloza que le sirviera para llegar a la gobernación. ¿Causas de la ruptura? Imposible establecerlas a ciencia cierta. El Chacho … no fue traidor ni desleal con los hombres ni con los principios que proclamaba. Bustos fue nombre tornadizo en política y esto le permitió conciliar sus ambiciones con Rosas, con Urquiza y con Mitre. Peñaloza, en cambio, combatió al primero, fue leal amigo del segundo y luchó contra el sistema que Mitre representaba hasta perder la vida.”

            La División Sur del Ejército nacional al mando del general Juan E. Pedernera denunciaba al Ministerio de Guerra que desertores de la Fuerza eran protegidos por Peñaloza en los Llanos, reclamando su aprehensión. El Ministro Cesáreo Dominguez  reclama al gobierno de La Rioja su captura y envío a los Cuerpos a que pertenecían. El gobierno de San Luis denunciaba que el comandante de la Costa Baja de los Llanos José Manuel Orán patrocinaba reuniones de desertores y “salteadores armados” en el límite de la provincia. El gobernador de Catamarca denunciaba al “cabecilla” Solano rodrilguez y otros asilados protegidos por Peñaloza y la convivencia del comandante de Arauco Severo Chumbita. El gobernador de San Juan a su vez pedía a La Rioja  la aprehensión de varios desertores de su Guarnición “asilados” en los Llanos. Frente a esta situación el gobernador Bustos se dirige al Chacho comunicándole el pedido del general Pedernera. Y depone al comandante Chumbita de su cargo en la comandancia de Arauco.

            Es evidente que entre  cientos de  pobladores errantes que seguían al Chacho, eran incorporados al Ejército nacional, y ante las desavenencias entre Bustos y Peñaloza, preferían cobijarse en las cercanías aguardando las decisiones de su jefe natural. Y no es extraño que bajo las condiciones en que vivían,  había quienes se apropiaran de ganado “ajeno”;  residían en los Llanos poderosos ganaderos a diferencia de los escasos recursos del Chacho Peñaloza.

La alianza del Chacho con Bustos quedó disuelta.

El 23 de diciembre de 1859 el teniente coronel Carlos Angel al frente de unos 50 hombres ataca  junto con sus compañeros Corvalán, Fernando Villafañe, Damián Díaz, Pedro y Serapio Molina, la casa de gobierno en la esquina oeste de la plaza que era también propiedad de Bustos, despacho de gobierno, sala de armas o Parque provincial, que había sido dispuesto por la Legislatura el 13 de enero de 1858. (Actas de la Legislatura- Reyes). La crónica que hace Reyes de las acciones, referidas indudablemente años después por Bustos, dice:

“El señor Bustos –que en los momentos supremos no temía al peligro, porque al valor denodado reunía la serenidad ante el mismo – abrió una de las ventanas de su casa-habitación y apuntó con su rifle al jefe de los revoltosos, quien escapó de ser muerto o herido, porque no reventó el fulminante del arma.

“A su vez, Damián Díaz hizo fuego sobre el gobernador con un trabuco naranjero, casi a quema ropa, yéndolas balas que contenía a incrustarse en el marco de la ventana, sin ofender al señor Bustos. Este, más afortunado que Díaz le hizo un disparo que dio en el blanco, de cuya herida falleció poco después. Al mismo tiempo que se desarrollaban estos sucesos, el jefe del piquete de guardia, en el Principal, sargento mayor don Luis Brandán, mandaba hacer fuego sobre los asaltantes; y en medio de las balas que se cruzaban corrió el señor Bustos a ponerse a la cabeza del piquete cargando a los revoltosos, que escarmentados se refugiaron en las esquinas de las calles, hasta que llegó el oficial don Cirilo Montaña con varios hombres a caballo en protección del gobernador de la provincia, y recibiendo sus órdenes emprendió una tenaz persecución, que dio por resultado dispersarlos completamente. Los revoltosos se refugiaron en los Llanos contando con el amparo y la protección  del general Peñaloza, para volver un mes después a tentar una nueva aventura, tan descabellada como la anterior, aunque llevada a cabo con mayores elementos.

            El 26 de Enero de 1860 el expresado comandante don Carlos Angel y el mayor don Martín Corvalán, aparecieron de nuevo en las orillas de la ciudad con una fuerza reunida como de 300 hombres, más o menos, que sacaron de los departamentos de los Llanos y Famatina; cuyo comando en jefe lo ejercía el coronel don Ramón Angel, pariente de don Carlos –y fueron igualmente derrotados por el gobernador Bustos en la Hermita, a pocas cuadras de la ciudad.” (Nota: La Hermita era  un terreno contiguo al norte de la Estación del Ferrocarril de la Ciudad).

            La realidad es que el Chacho tenía poco armamento entonces pero mantenía el apoyo de la mayor parte de la población que era mayoritaria en las campañas; la Ciudad tendría unos 3.000 habitantes.  La Rioja había sido diezmada. En 1826 la población era de 27.000 almas mientras que en 1855 el censo indicaba 34.000 habitantes, tan solo 7.000 habitantes más en 30 años, testimonio de las pérdidas de vidas riojanas de las campañas en la guerra civil.

            Y el 4 de febrero de 1860 el Chacho estableció sus fuerzas en Patquía a intimó la renuncia de Bustos. Dice el Chacho como fundamento: “La continua afluencia de las masas que de todas partes se aglomeran a mi lado clamando contra la administración de V.E. y su gobierno.”

La Legislatura aceptó la renuncia de Bustos el 6 de febrero y designó interino a Luis Brac, (aquel hombre del ex  gobernador Mota fusilado) oficial 1º de gobierno. El Chacho entró entonces en la Ciudad recibida por todos los sectores y hasta hubo bailes en su honor, como refiere el mismo Marcelino Reyes en su Bosquejo Histórico. (Leer  Nota sobre Marcelino Reyes)

            Se produce una votación con 200 sufragantes que designa gobernador a Ramón Angel.

            El Dr. Santiago Derqui designa primero a Plácido Sánchez de Bustamante como Interventor, quien no es aceptado y finalmente designa a Peñaloza;  el 7 de mayo de 1861 el Chacho deja instalada la Legislatura después de las elecciones que designó nuevo gobernador constitucional a Domingo Antonio Villafañe.

             Peñaloza contaba con “la impunidad o al menos la complacencia del futuro presidente de la República, doctor don Santiago Derqui, personal amigo y correligionario político” según Reyes. En el Bosquejo (edición 1913 página 162) se publica una extensa carta de Peñaloza

            S e trata de un período de la historia nacional  que aún hoy, sigue siendo materia de investigación histórica. Período en el cual, sucede la defección o traición de Urquiza y su alianza con Mitre, que se cobró con su vida, asesinado en 1870. Pavón es el quiebre definitivo de las fuerzas Federales, porque jamás pudieron converger las fuerzas federales del Litoral mesopotámico con el NOA y Cuyo para constituir un Estado Federal.

En todo este período el Chacho mantuvo una permanente relación con Urquiza, quien hasta lo invitó a visitarlo en el Palacio San José. Pero después Urquiza no respondería las sucesivas cartas que le enviaba el Chacho, quien confiaba o esperaba que Urquiza atacara Buenos Aires, separada de la Confederación. Y vendría Pavón. La última carta del Chacho a Urquiza fue enviada el día anterior a su muerte. Y fueron los caudillos de La Rioja los únicos que continuaron la lucha contra Buenos Aires y la guerra contra el Paraguay, hasta las últimas campañas de Felipe Varela.

 

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