Cronología - III Parte

CRONOLOGIA   III Parte

1848-1853

Seguimos el Bosquejo Histórico de Reyes  (escrito hace 110 años) en este período especial de la historia de La Rioja por cuanto está escrita por relatos de personas mayores que participaron de los acontecimientos relatados, y escritos hacia fines del siglo XIX. Como fueron Severo y Aurelio Vallejo, antepasados de la esposa de Reyes, Mercedes Vallejo, Nicolás Carrizo y otros. Bosquejo  que han sido tomado y enriquecido  por todos los historiadores en el siglo XX y por las investigaciones realizadas hasta nuestros días.  En breve síntesis:     

            A mediados del año 1846 el coronel Vicente Mota derrocó al gobernador Tello mediante un movimiento armado. Fue este gobernador quien resolvió cambiar la Villa Argentina por CHILECITO, cuya delineación y apertura de calles fue confiada a vecinos del lugar, generándose conflictos por la cuestión de la indemnización a los dueños de viñedos y terrenos.

            Mota fue gobernador dos veces y la Legislatura le concedió la suma del poder público, con la firma de Nicolás de la Colina, Francisco S. Gómez, Francisco Ercilbengra, Tomás N. Villafañe y Francisco Herrera.

            Mota fue derribado del gobierno por otro movimiento armado en 1848 el que tomó parte el entonces coronel Vicente Peñaloza, designándose a Manuel Vicente Bustos como gobernador.

            Mota invadió dos veces desde Catamarca. La primera vez fue capturado y perdonado por el gobernador, no así a su partidario Victorio Enríquez quien fue perseguido y muerto camino a Chilecito. En la segunda invasión Mota no fue perdonado: el 8 de Agosto de 1851 fue fusilado junto al coronel Simeón Dávila y el boliviano Wenceslao González, a poca distancia de la Ciudad de La Rioja camino a Catamarca donde se conservó una cruz en ese lugar, hasta fines del siglo XIX. El único que se salvó fue Bonifacio Dávila, hermano de Simeón quien era menor de edad.

            Después de fusilado, Bustos concedió permiso a los señores Luis Brac y a don Severo y Aurelio Vallejo amigos íntimos de Mota para conducir el cadáver al cementerio público de la ciudad.

            Dice Reyes:

            “No justifico el fusilamiento del coronel Mota ni de sus compañeros de desgracia, (Dávila y González) antes al contrario, lo condeno; porque jamás los delitos políticos deben ser castigados con tanta severidad como la que se empleó contra estos ciudadanos, por más que la época en que ellos tuvieron lugar los justifique un tanto.

            La cuestión era de vida o muerte para el adversario que resultaba desgraciado en la empresa; y es indudable que si el gobernador Bustos es tomado por Mota habría corrido idéntica suerte que la que cupo a su tenaz enemigo.”

            Juzgue el lector el razonamiento “lógico” de un militar de carrera, que seguramente habría leído a Clauzewits. Pero por sobre todo, indica la crueldad de una guerra civil donde se enfrentan familiares, amigos y muchos de ellos, patriotas de las guerras por nuestra Independencia.

            Bustos fue elegido por la Legislatura el 3 de marzo, “después de un llamado a una elección popular”.

 Recuérdese que las asambleas populares que designaban a los miembros de la Legislatura eran grupos de vecinos, de entre 30 (en algún motín armado) hasta 100 vecinos, propietarios, quienes eran los únicos autorizados a votar o elegir en Asamblea. Y esa Legislatura así elegida designaba al gobernador.

            Rosas toleró al gobierno de Bustos y recién lo reconoció un año después, en consideración a que “merecía las simpatías del pueblo que gobernaba.”

            Gobernó hasta el 7 de marzo de 1854 en cuya fecha hizo entrega del mando a Francisco S. Gómez (uno de quienes le otorgó la suma del poder a Mota).

            “… en el período de gobierno de Bustos (el poder público) recobró su dignidad, debido al carácter firme y enérgico del nuevo gobernante que supo infundir respeto a todos sus subordinados; aunque, si bien es cierto, en más de una ocasión, a costa de sacrificios dolorosos, que tal vez pudieron evitarse, y que tan estérilmente ocasionaron derramamientos de sangre de hermanos.”

            Un movimiento revolucionario estallado en la capital, Chilecito y Arauco en Enero de 1844 fue encabezado por Andrés Ocampo, comandante del Departamento de Famatina. A su paso por Nonogasta es aconsejado por Nicolás Dávila y Salvador Bustos (hermano del gobernador) a deponer las armas. Pero Bustos llega a Nonogasta y sorprende a esa fuerza sublevada, la dispersa, toma al cabecilla y lo fusila en el acto.

La Legislatura de Bustos que también le había dado facultades extraordinarias hasta el punto de intervenir en cuestiones judiciales, declara: “Queda aprobada la conducta política y circunspecta que ha observado el Poder Ejecutivo de la Provincia en la sofocación del movimiento revolucionario de que da cuenta a este Cuerpo Legislativo.”

Bustos asiste como gobernador al Acuerdo de San Nicolás donde se acuerda el llamado al Congreso Constituyente. San Juan estuvo representada por Benavidez, el protector del Chacho Peñaloza, otrora el hombre de Rosas para controlar Mendoza, San Juan y La Rioja.

Junto al gobernador Bustos regresan a La Rioja el estudiante de medicina Francisco Alvarez y Nicolás Carrizo, ex escribiente de la Secretaría de Rosas en la residencia de Santos Lugares, y sobrino de Francisco S. Gómez.  Los jóvenes se embanderan con la oposición a Bustos.

            El 31 de enero de 1854 la Legislatura establece Resoluciones en consonancia con la Constitución de 1853 y especificando la manera de elegir al gobernador.

            Bustos refrenda las leyes y el 6 de marzo se nombra gobernador a Francisco S. Gómez. Entre sus primeras medidas nombra una comisión Investigadora para analizar la administración del anterior gobierno y el Tesoro.  Según Reyes, Gómez “era un excelente sujeto, un vecino bueno, manso, honorable y decente.”.

            La Legislatura a moción de Nicolás Carrizo resuelve excluir de su seno al diputado opositor Amaranto Ocampo y ordena su destierro, por “anarquista y desquiciador del orden y tranquilidad pública”. Simultáneamente Manuel Vicente Bustos recibía de Urquiza el nombramiento de presidente de la administración de hacienda y crédito, y jefe del Banco.

            El 25 de mayo de 1854 debía tener lugar en toda la Confederación la elección de senadores y diputados nacionales para constituir el Congreso el 9 de julio en Paraná, capital por entonces de la Confederación por el retiro de Buenos Aires.

Se hizo una elección de electores en la capital y departamentos de campaña, quienes eligieron senadores a Gabriel Ocampo y Agustín J. de la Vega y diputados a Manuel Vicente Bustos y Amaranto Ocampo. Posteriormente renunciaron y fueron reemplazados.

            Luis Brac y Nicolás Carrizo eran los hombres de confianza del gobernador Gómez. El 20 de Mayo de 1854 se designa Ministro a Nicolás Dávila, el jefe de las milicias riojanas que libertaron Copiapó en 1817.

            El 20 de setiembre la Legislatura decreta el estado de sitio por 60 días por considerar  “amenazando una anarquía general en la provincia, y pudiendo ésta ser movida por los enemigos de la Confederación”. Se trataba de una acción subversiva de cuatro diputados de la Legislatura, con lo cual se disolvía la misma hasta nueva elección y se suspendían las garantías del ciudadano.

            El presidente de la Sala, prebístero Luis de las Cuevas, los diputados Carmelo Valdéz, Hermenegildo Jaramillo (chileno afincado en La Rioja), Jacinto Rincón y fray Laurencio Torres, citaron la Cámara concurriendo también José Barros Quintero y Estanislao Herrera constituyendo el quórum de siete, derogando la mencionada ley de estado de sitio. Bustos en persona se presenta en la Legislatura con su espada desenvainada ofreciendo su concurso personal al presidente  diputados de la Legislatura que habían “depuesto” al gobernador.

Un grupo de hombres armados acude a la plaza pública a exigir el nombramiento de otro gobernador. La fuerza pública al mando de Juan Antonio Bamba disuelve la asonada prendiendo a los cabecillas.

Debe recordarse que existía en La Rioja una Guardia Nacional designada desde el Ejército de la Confederación con un Jefe designado por Buenos Aires. Pero a lo largo de la guerra civil, el poder militar estaba siempre en los Comandantes de Campaña en cada Departamento de la provincia. Y no siempre obedecían al Gobernador o al Jefe de la Guardia Nacional. Contaban con armamento residual  desde las batallas de la Liga del Norte, y los distintos destacamentos y jefes militares del Chacho Peñaloza, que se vieron diezmadas luego de su campaña contra los gobiernos rosistas de Llanos y Tello o de sus enfrentamientos con Benavídez.  En este período el Chacho sostenía indudablemente a Bustos. Así, los motines, rebeliones o golpes armados fueron frecuentes.

El gobernador Gómez pone en libertad a los revoltosos y destierra a Santiago del Estero al ex gobernador Manuel Vicente Bustos autor de la rebelión.

Se designa una Comisión integrada por Carmelo Valdez y Hermenegildo Jaramillo y el diputado Nicolás Carrizo (el sobrino de Gómez) para que se presentaran ante Urquiza a exponer la situación en La Rioja.

Urquiza escuchó los alegatos respectivos y aquí, Reyes dice que Urquiza disgustado por las recriminaciones mutuas entre Carrizo y Valdéz, “se levantó impacientado de su asiento, tomó de sobre una mesa su sombrero y un látigo que dejara al entrar, y se retiró sin despedirse de los tres comisionados.” (Relato oral de los señores Jaramillo y Carrizo a Reyes)

Urquiza reconvino al gobierno por la disolución de la Legislatura y el destierro de los ciudadanos y le envió al gobernador Gómez instrucciones “precisas y terminantes”, a pesar de lo cual, el ministro Nicolás Dávila mantuvo su postura, y una resolución del gobierno lo designja “auditor de guerra del ejercito de la provincia” con el fin de servir a los cuerpos de la guardia nacional de la provincia. Había crisis en La Rioja. Otro decreto establecía un precio de “seis reales de plata” por cada arroba de carne para el abasto público encomendando a la Policía velar por esta disposición.

            El 8 de Octubre se realizaron las elecciones en todos los atrios de las Iglesias. El 21 de noviembre se instaló la nueva Legislatura provincial, presidida por don Nicolás Dávila.

            La primera Asamblea constitucional de la provincia estuvo integrada así:

Por la Capital: Francisco Alvarez, presidente; Severo Vallejo, Pedro L. Luna, Jacinto Rincón, José Barros Quintero. Por el Dpto. de Vinchina: Nicolás Carrizo, secretario y Francisco Carreño; por el Dpto. de Famatina: Ciriaco del Prado; por el Dpto. Costa Baja de los Llanos: Pelagio Herrera y Facundo Peñaloza; y por el Dpto. Arauco  Francisco Herrera y Luis Brandán.

            En ella estaban representadas las diferentes fracciones políticas; había partidarios del gobernador Gómez (Carrizo, Carreño, Herrera y Peñaloza), “Bustistas” como Rincón, Brandán y Vallejo y “conservadores” como Barros Quintero, Agüero, etc.

            Tampoco habían cesado las tradicionales disputas entre los Dávilas y Ocampos. Nicolás Dávila era tío carnal de la esposa de Amaranto Ocampo, enjuiciado por un libelo que éste había impreso en Córdoba con su firma contra Nicolás Dávila. El libelo calumnioso estaba relacionado a la interminable contienda por la posesión del Mayorazgo de Guanchán o Sañogasta que en esa época se enconraba en poder de Amaranto Ocampo por transmisión hereditaria hecha a su esposa Solana Dávila.

            De los senadores renunciantes Agustín de la Vega y Gabriel Ocampo (éste residía en Chile) se lo reemplaza por José Barros Pazos que residía en Buenos Aires y finalmente se nombra a los ciudadanos Pascual Echague (general de los ejércitos de Rosas que se pasó a Urquiza) y Angel Elías quienes se incorporaron como representantes de La Rioja, “provincia que sólo conocían de nombre” (Reyes)

            Tanto Gabriel Ocampo, Agustín de la Vega, el Dr. Gordillo, Vitaliano Molina, Ramón y Domingo Ocampo, Guillermo Dávila, Andres y Salvador Bustos, Domingo García (gobernador cuando La Madrid dejo La Rioja), Manuel de la Vega, habían permanecido exiliados en Chile y después de Rosas en Buenos Aires, donde  Gabriel Ocampo tenía reputación forense.

            De acuerdo a las resoluciones de la Constitución Nacional y las comunicaciones del ministro del Interior Juan María Gutiérrez, el gobernador Gómez convocó la Convención Constituyente y el 19 de marzo de 1855 comenzaba a funcionar y convocaba a la Convención Constituyente para sancionar una Constitución provincial. El 26 de Febrero un Censo había arrojado un total de 34.431 habitantes con indicación de sexos, edades y profesiones.

Se aprobó la Constitución que fue aprobada el 29 de agosto del mismo año por el Congreso Nacional. El artículo 16 establecía: “Son electores los ciudadanos de la provincia mayores de 20 años, los ciudadanos de otras provincias que hubiesen residido en La Rilja, con animo de establecerse por dos años, y los extranjeros naturalizados. Nadie puede ser elector sin el goce de una propiedad o profesión que dé una renta anual de doscientos pesos

El artículo 19 era muy importante: “Fijar todos los años la fuerza militar para el servicio de la provincia que la Constitución Nacional no atribuya al Congreso.” Otro importante artículo establecía el estado de sitio en caso de “conmoción interior o ataque exterior, que ponga en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las autoridades creadas por ella. Pero se quitaban las atribuciones del gobernador para condenar por sí o aplicar penas o desterrar.

            El 24 de Noviembre se firmó la Constitución que se juró solemnemente en la Iglesia Matriz. Los Convencionales fueron:

Nicolás Carrizo, Manuel A. Oribarren, Domingo Villafañe, Paulino Orihuela, Francisco Carreño, José Manuel del Moral, Blás González, Luis Brandán, Jacinto Rincón, Severo Vallejo, Lorenzo Blanco y Francisco Agüero.

            El 13 de marzo de 1856 Francisco S. Gómez prestaba juramento como primer gobernador constitucional por el período de tres años. En Noviembre delega el mando en su ministro general de gobierno, José Olegario Gordillo quien había reemplazado al Nicolás Dávila.

            (Olegario Gordillo había estado ausente de La Rioja durante 30 años sirviendo a Rosas en el campamento de Santos Lugares. Era hijo de Tomás Gordillo, fusilado por Facundo Quiroga después de la batalla de La Tablada. Formó cuadro cuando fue fusilada Camila O`Gorman y el prebístero Gutiérrez. Durante la batalla de Caseros Gordillo custodiaba el Parque y ordenó que se lo hiciera volar para evitar que se lo apodere Urquiza, pero la orden no fue cumplida. Más tarde participó en la Guerra del Paraguay.)

El 13 de diciembre de 1854 el gobernador había puesto bajo sus órdenes los Guardias nacionales de la Capital y de los Llanos “en atención a que el referido Jefe (Peñaloza) ha desempeñado satisfactoriamente las comisiones militares que el gobierno le ha confiado.”

El 17 de abril de 1857 un nuevo movimiento apoyado por el Chacho desplazó al primer gobernador constitucional a 13 meses de su nombramiento. En La Rioja esperaba al Brigadier general Nazario Benavidez, su protector, quien había sido designado Comisionado nacional Interventor en La Rioja.

Una asamblea de ciudadanos convocados “a reunirse con el objeto de nombrar un gobierno provisorio legal de que carece por ausencia del propietario don Francisco S. Gómez, cuyo paradero se ignora.”

El grupo reunido y la comisión escrutadora integrada por Amaranto Ocampo, Gabino Angel y Francisco Alvarez proceden a designar al ciudadano Manuel Vicente Bustos con todas las facultades constitucionales. Y se da cuenta al gobierno nacional y al comisionado Benavidez. El “golpe” estaba suscripto entre otros por los hermanos Jaramillo (José María y Hermenegildo), Francisco Alvarez, Vega, Vallejo, Angel Mariano Colina, Carlos y Gabino Angel de un número total de doscientos veintiséis votantes.

El 13 de Febrero el Chacho se había dirigido a Urquiza informándole de la retirada ordenada por Olegario Gordillo contra él y sus guardias nacionales. Peñaloza había sido ascendido ya a Coronel Mayor (General) del Ejército argentino por Urquiza, “atendiendo a los buenos servicios prestados a la república y la causa de la Organización nacional.”

Es  entonces  cuando  Reyes en un exabrupto histórico incomprensible, escribe: “a la vez que adulaban a un guaso ignorante, vicioso y apañador de bandidos, cuyo prestigio, adquirido de esa manera, era una constante amenaza contra la vida, el honor y los intereses de los que se resistían a participar de sus perpetuas orgías!”

El gobernador Bustos delega el mando en Hermenegildo Jaramillo y se dirige a chilecito donde estaba el núcleo de un nuevo movimiento destinado a derrocarlo. Olegario Gordilla se había dirigido al vicepresidente de la Confederación Del Carril de los sucesos que habían decidido designar a Benavidez, Comisionado para restablecer el orden constitucional. Pero Benavidez nunca llegó porque en cambio, derrocó al gobernador  coronel Díaz y su permanencia en San Juan era necesaria.

El 6 de abril estando el ministro de la Suprema corte Nacional, don Nicanor Molinas se la asilgna la función de intervenir La Rioja. Y el Inspector general de armas, coronel Cesáreo Domínguez ordenaba al Chacho ponerse a las órdenes del Comisionado, que es aceptada.

 

Llegado el doctor Molinas a La Rioja, convoca al pueblo a elecciones de diputados para el Poder Legislativo y el 21 de Julio (1858) y se designa por unanimidad gobernador constitucional…… a  Manuel Vicente Bustos, quien se dirige al pueblo diciendo que respetará  “las prescripciones constitucionales y en armonía con los principios de fusión proclamados por el vencedero de Caseros, que no reconocía enemigos políticos de ninguna clase (sic); y ordenaba que todo individuo que se hubiera ausentado de la provincia por causas políticas tenía completa libertad para regresar bajo las garantías que la Constitución acuerda a todo habitante de la Confederación.”

 

 

 

Esquina sudoeste de la plaza 1870                          Manuel Vicente Bustos - Foto del cuadro en el Museo del Acuerdo de San Nicolás