Tercera Parte

LOS  APELLIDOS

 

El conocimiento del origen de los apellidos  (desde la colonización de La Rioja), como los Tello, Llanos, Brizuela, Quiroga, Peñaloza, Fernández, Luna, Bustos, Gordillo, Dávila, Barros, Vera, Chumbita, Del Moral, Sotomayor,  Ocampo etc. es muy importante para conocer la relación que existe entre  esos apellidos y  el Poder, con la economía de La Rioja en la Costa Alta y Baja de los  Llanos, Famatina, Guandacol, Arauco, los Sauces y la Capital de la provincia.

El conocimiento del linaje de los hombres del Poder tiene sentido para explicar cómo se origina la propiedad de los medios de producción y las relaciones económicas y sociales.

 

Los Chumbita

 

Severo Chumbita,  tuvo  hijas  mujeres solamente.

Este caudillo de Aimogasta y Machigasta fallecido en 1880 tuvo seis hijas mujeres.

Virginia que se casó con un señor Brizuela; uno de sus hijos fue Olimpides Brizuela.

Rosario,

Antonia, casada con Segundo Moreno; falleció en 1940

Severa, casada con Segundo Romero,  tuvo 5 hijas mujeres (en la foto)

Margarita, casada con Luis Mansueto de la Fuente.

 

 

El apellido Vallejo

 

Pedro Sanchez de Balderrama, tuvo entre otros hijos al Alferez Leandro Sanchez; este casa con Doña Clara Jofre, residentes en Tama padres de Laurencia Sanchez Jofre nacida en Tama que casa con Pedro Villamonte Vallejo, nacido en Paraguay y pasó a la Rioja, padres de Floriano Vallejo Sanchez casa con Tomasina Lezama, padres entre otros de Miguel Jeronimo Vallejo Lezama que casa con Maria del Rosario Diaz de Loria y Salazar, (hija de Jose Diaz de Loria Herrera y de Rosa Salazar); padres de varios hijos, uno de ellos fue Severo Antonio Vallejo Diaz de Loria, director de la Casa de la moneda riojana y quien estampa en sus cuños la letra "V"

Otro director  fue Jose Barros Quinteros y estampa la letra "B" en sus monedas; una hija de éste Eloisa Barros casa con Tomas Vera pasando su descendencia  a apellidarse Vera Barros.

 

Mateo Vallejo accionista del Banco de rescates y Casa de Moneda en 1824

Miguel Gerónimo Vallejo, diputado en 1842/48

1848. Orden del gobierno firmada por Benigno Vallejo a Tomas Valdes,  “ordenará al receptor de los Llanos ponga a disposición de don Patricio Llanos $ 25 a cuenta de las ventas de este gobierno.”

Severo Vallejo, diputado en la Convención Constituyente de La Rioja en 1855

Aurelio Vallejo era propietario de un campo que terminaba en “punta” en lo que hoy es Punta de los Llanos. Antes, se llamaba Punta de los Vallejo.  Allende, a pocos kilómetros, estabael Puesto de Musitian.

 

Severo Antonio Vallejo Diaz de Loria casa con Carlota Ortiz Gordillo, hija de José Domingo Ortiz y de Isabel Gordillo.

Ttuvieron al menos 6 hijos.

 

Mercedes,  casada con  Marcelino Reyes Saenz. en 1868

 

Carlota Vallejo Ortiz  de Vera Orihuela: su descendencia, Vera Vallejo

Isabel del Jesus Vallejo Ortiz 

Belinda Vallejo Ortiz  ***

Severo Vallejo Ortiz casa con Dolores de la Vega Vallejo, su pariente, hija del Dr. Serafin de la Vega Brizuela y de Rosa Vallejo padres de al menos Fidel Severo, Dolores y  Maclovia Vallejo de la Vega.

Benigno Vallejo fue ministro del  gobernador Benjamín de la Vega en 1869.

Gamaliel Vallejo Ortiz, casa en 1878 con Vicenta Herrera del Moral.

En las Actas de la Legislatura entre 1844/1850  (ver aparte) figuran varios miembros de apellido Vallejo entre las autoridades de las Legislaturas del período rosista.

 

 

 

El apellido LUNA

         Leemos en el libro “Los Luna y Cárdenas, una familia riojana” de Juan Domingo Alfredo Cabral un completo estudio histórico genealógico del cual dice  Félix Luna que “J. Alfredo Cabral hace una aproximación tan ajustada  a la por momentos confusa y enredada trama genealógica de los Luna y Cárdenas, que merece el espaldarazo de los colegas, entre los cuales me ciuento.”

 En Historia de La Rioja  consideramos que se trata de un estudio muy importante para corroborar  lo que señalamos respecto a los apellidos en relación a la formación de la  Economía y Sociedad  riojana.

            La compleja investigación  de Alfredo Cabral del origen de esta familia comienza  con la referencia de don Juan de Luna y Cárdenas en base al testamento de su esposa Ana del 2 de julio de 1607, quien contrajo matrimonio en 1592 (un año después de la fundación de La Rioja y tuvo un hijo llamado Gregorio y una hija Petronila.

            Es  bueno recorrer las  páginas de esta historia como podrá leerse (página  31) el rol de Gregorio de Luna y Cárdenas  cuando se produjo el Gran Alzlmiento Calchaquí, acompañando  al gobernador del Tucumán Albornoz, con 220 soldados y  unos 300 indios amigos, entrando por Salta conteniendo los ataques.

            Después leemos que, “Juan Gregorio  fue uno de los primeros descubridores y conquistadores de la Gobernación  de Tucumán y de él descendía por línea materna don  Alvaro de Luna.  Alvaro había sido designado  por su padre para sucederle en la posesión de los indios encomendados de Vichigasta. Como correspondía a un  hombre de su linaje, don Alvaro sirvió desde muy joven, en la última etapa de los alzamientos Calchaquíes, primero como Teniente y luego como Capitán.  Alcanzó el grado de Maestre de Campo, también fue Alcalde Ordinario de La Rioja. Contrajo matrimonio con doña Francisca de Vera y Aragón, de la familia de los adelantados del Río de La Plata.” (página 57)

            Avanzando en el estudio llega el autor a la Sexta Generación, donde don Juan Francisco de Luna y Carmona casado en primeras nupcias con doña María Clara Ortiz de Ocampo Villafañe, (nacida en 1756) con lo que se inician relaciones familiares con apellidos que tendrían destacada participación en los sucesos históricos riojanos. Este Juan Francisco de Luna se casa en segundas nupcias con Josefa Ortiz Cortés.

            Dice aquí el autor sobre  Francisco Pantaleón de Luna y Ortiz de Ocampo, nacido en 1780:

            “abrazó la carrera de las armas, habiendo obtenido el grado de Sargento Mayor   en el Ejército de Arribeños; participó en el rechazo de las invasiones inglesas, fue teniente coronel y guerrero de la independencia. En oportunidad de haberse producido en  La Rioja como en otras provincias, rencillas entre los grupos de familias dominantes, como fue el caso de los Ortiz de Ocampo y los Dávila. Siendo Comandante de Armas el Coronel don Matías Domingo Ortíz  de Ocampo Villafañe, se entabla un conflicto con el Cabildo, cuerpo en el que los Dávila tenían gran influencia. El instigador del conflicto, se sospechaba que era un militante del bando de los Dávila, me refiero al  doctor don Pedro Ignacio de Castro Barros, que era Vicario Foráneo y no disimulaba su animosidad  contra  los Ortiz de Ocampo.”

            Se narra a continuación el proceso y el desenlace del conflicto en el que intervino el Coronel Francisco Antonio Ortiz de Ocampo que era el Jefe del Regimiento de Patricios. El  conflicto filnaliza y se designa a Domingo Ortiz de Ocampo como Teniente Gobernador de Catamarca y a Francisco Pantaleón de Luna y Ortiz de Ocampo,  sobrino del anterior como Gobernador de La Rioja.  El Cabildo se opone y propone en su lugar a Nicolás Dávila o a su hermano Ramón  Brizuela y Doria, sin resultado.

            El conflicto continuó hasta 1814 cuando el Director Supremo Gervasio Posadas designa al Coronel Mayor Francisco Antonio Ortiz de Ocampo en reemplazo del Teniente Gobernador Carrera (La Rioja aún dependía de Córdoba) y designa a Ramón Brizuela y Doria del partido de los Dávila  en reemplazo del Coronel Francisco Pantaleón de Luna que es trasladado a Catamarca.

            El libro continúa con el desarrollo genealógico de los Luna.

            Domingo Hermenegildo Luna  Herrera se casa con su parienta  Filomena Herrera Herrera, y tienen numerosos hijos (página                              129 en adelante) uno de los cuales fue Pelagio  Baltasar Luna Herrera, quien fuera vicepresidente de Hipólito Yrigoyen.

            Uno de los hermanos de Pelagio B. Luna, Félix Luna Herrera casado con Felisa Valdés Granillo, tuvieron varios hijos; uno de ellos Carlos César Luna Valdéz casado con Maria Luisa Polledo, tuvieron  7 hijos, uno de los cuales fue Felix César Luna Polledo, “Falucho”, el escritor.

 

            El libro recorre la extensa trayectoria de los Luna y sus familiares, que  constituye un testimonio de las relaciones sociales y familiares de las clases de origen colonial, que fueron ocupando el poder político-militar y adquirieron el  poder económico.

 

Braulio Costa

 

Hijo de un francés de apellido Coste, estudió en el Colegio de la Ciudad.  En 1814 fue alcalde de barrio del Cabildo porteño y se enroló en las milicias.  Más tarde se afilió a la Logia Directorial, en el gobierno de Martín Pueyrredón. Se casó con una sobrina de Pueyrredón y fue regidor del Cabildo en 1819.

Su actividad central era la comercial: hizo negocios de todo tipo, especialmente de importación. Fue representante de varias casas de comercio británicas y llegó a tener una de las fortunas más grandes de su época. Compró una gran estancia en la provincia de Entre Ríos y algunas otras en San Nicolás De a poco se fue independizando y a comerciar en su propio nombre, aunque sus principales vínculos siempre fueron con Gran Bretaña. Se destacaba por su elegancia, de corte netamente inglés.

En 1824, junto a Manuel Antonio Castro,Manuel Arroyo y José María Roxas y Patrón, fue uno de los fundadores del Banco de Descuentos de la Provincia de Buenos Aires, que terminaría en manos de los comerciantes ingleses, y que sería el centro de algunos de los peores negociados de la época de Bernardino Rivadavia. Fue también uno de los más destacados negociadores del empréstito Baring  Brothers  junto a Félix Castro, Miguel Riglos, Juan Pablo Sáenz Valiente y los hermanos Parish Robertson.

Según el historiador inglés David Rock (Argentina 1516-1987) “en Buenos Aires los especuladores presionaron para que los beneficios del préstamo Baring se repartieran y convertir la deuda interna en deuda externa, con la conversión al valor nominal de los títulos que había reunido.” El Banco financiaba las importaciones de Gran Bretaña. “Para 1904, cuando se terminó de pagar el crédito, la Argentina había abonado a la BaringBrothers la suma de 23.734.766 pesos fuertes.” (Felipe Pigna).

El conflicto por Famatina

Alrededor de 1818, en la época de  dominio de los Brizuela y Doria en La Rioja, había comenzado a tener negocios en esa provincia, dedicados a la exploración y explotación de minerales en el. Por entonces se vincula con Facundo Quiroga.

En 1825 fue nombrado por Facundo Quiroga presidente del Banco de La Rioja, que aún era un proyecto. La legislatura riojana adjudicó la explotación de las minas del Famatina al Banco proyectado, y le dio la exclusividad del derecho a acuñar moneda con los metales extraídos. Para la explotación, se organizó la "Famatina Mining Company", con capitales de socios británicos, traídos por Braulio Costa. Pero, simultáneamente, el ex ministro porteño Rivadavia organizó la "Río de la Plata Mining Association", con los mismos derechos.

               El conflicto estalló a partir del Congreso General de 1824 y con la elección de Rivadavia como presidente. El Congreso, a iniciativa del presidente otorgó la exclusividad de la acuñación de moneda en el país a la River Plate Mining.

El conflicto entre Rivadavia y Quiroga por los metales de Famatina llevó a la primera guerraentre unitarios y federales en el interior, particularmente con la sanción de la Constitución centralista de 1826 que entre otras cosas, otorgaba la potestad de elegir los gobernadores de las provincias al presidente. La crisis de la Famatina lo había alejado de los unitarios con lo cual terminó por ser aliado de los federales; colaboró con el gobierno de Manuel Dorrego y el primero de Juan Manuel de Rosas. Alojó a Facundo Quiroga en su casa en los años  que vivió en Buenos Aires. En ese tiempo Facundo Quiroga adquirió tierras en Buenos Aires (donde hoy es San Pedro). En el juicio sucesorio de Quiroga se detallan las tierras adquiridas por Quiroga.

Braulio Costa fue arrestado en 1834  por una estafa en una operación de préstamo pactada con el ministro Manuel José García. Pero huyó cuando lo llevaban a la cárcel, y se exilió en Montevideo. Allí pactó acuerdos con el presidente Fructuoso Rivera, pretendiendo enfrentar a Quiroga contra Rosas. La muerte de Quiroga hizo fracasar sus planes. En 1838 acusó a Rosas de haber promovido el asesinato de Quiroga en la prensa de Montevideo en el periódico de los hermanos Varela, enemigos de Rosas.

Durante su larga estadía en Montevideo siguió vinculado a los negocios  con Gran Bretaña por lo menos hasta 1845, en que este país se unió a la alianza contra Rosas por medio del bloqueo anglo-francés en el Río de la Plata.

 

Braulio Costa regresó a Buenos Aires después de la batalla de Caseros y recuperó sus estancias, de las que vendió enseguida la ubicada en Entre Ríos. Se dedicó a administrar la estancia “Dos Hermanas”, ubicada entre Rosario y San Nicolás, y entregó a sus hijos la estancia en que éstos fundaron la ciudad de Campana. Falleció en Buenos Aires en 1855.

Timoteo Gordillo

Negocios en el marco de la guerra civil

 

La revista Todo es Historia publicó las “Memorias” de Timoteo Gordillo inéditas hasta entonces dedicadas a sus hijas e hijos.

            Timoteo Gordillo nació en 1814 en Malligasta y murió en Buenos Aires en 1894. Su testimonio es un documento histórico de enorme importancia, porque permite conocer el carácter de la economía, los negocios y las relaciones políticas y comerciales en una situación de guerra interna en todo el país. Es considerado el pionero del transporte de pasajeros en la naciente República Argentina después de Caseros.

            Extractamos algunos pasajes de sus Memorias que consideramos atinentes a los aspectos que se refieren a La Economía y la Sociedad  en estas Reflexiones históricas.

 

            Hijo de Dn. Pedro Antonio Gordillo enfrentado políticamente con Facundo Quiroga,  “por cuya razón andaba siempre emigrado, de manera que sus bienes e intereses, estaban completamente desatendidos, pues no tenía tranquilidad ni tiempo  material para ocuparse de ello.”

            Su madre Dña. Patricia Ocampo le enseñó a leer y escribir.

            “Así pasé los primeros años de mi niñez hasta el año 28 que vino a Malligasta Dn. Gregorio Villafañe, pariente muy inmediato de mi madre, el cual propuso a mi madre llevarme a Buenos Aires para ponerme en un colegio y educarme a su costo. Mi padre había costeado el viaje y todos los gastos ocasionados a Dn. Gregorio para que fuese a Buenos Aires a ingresar al Colegio Nacional.”

            “Por los reiterados empeños de Dn. Wenceslao (Gordillo, tío de Timoteo) mi padre consintió en dejarme llevar a Buenos Aires. Encontrándose entonces mi padre escaso de dinero y recursos, le dio a D. Gregorio (Villafañe) una esclava joven, de 25 años, llamada Joaquina,  para que  la vendiese cuando llegase a Buenos Aires, en lo que creyere conveniente, y que con su importe supliese a mis más apremiantes necesidades.”

            “Además mi padre costeó el viaje a Dn. Gregorio y toda su familia hasta Córdoba, dándole mulas, peones y todo lo necesario. Llegamos a Córdoba a principios de Noviembre del mismo año, y fuimos a parar a casa de mi tío, el General Dn. Francisco Antonio Ortíz de Ocampo.”

            Refiere luego que en el camino a Buenos Aires se instalaron en la posta de Villa Mercedes donde Dn. Wenceslao tenía una fábrica de ladrillos donde trabajó duramente en la construcción de una casa. “Después –dice- me llevó al campo de arriero, tirando un carguero con mercaderías para negociarlas en cambio de frutos del país.”

            “Yo no sabía que Quiroga había fusilado a mi padre el 17 de julio de 1829; los Villafañe  lo sabían y me lo habían ocultado. En ese tiempo era casi imposible comunicarse con La Rioja. En el año 30, los Villafañes fueron muy perseguidos por los federales, así que emigraron a Villa Mercedes, provincia del estado Oriental del Uruguay donde se establecieron y pusieron una casa de negocios. Después me llevó don Wenceslao a la campaña, al Norte del Río Negro, hasta la querús grandes, donde realizó la venta de todas las mercaderías que llevó vendiendo y cambiando con hacienda vacuna.”

            Luego relata sus trabajos por el río Negro y sus viajes comerciales hasta que regresó a Buenos Aires a mediados del año 1832. Y relata que ahí “fue que supe por Dn. Andrés Ocampo, mi tío, que Quiroga había manado a fusilar a mi padre, el 17 de julio de 1829.”

            “Después de la derrota de la Tablada, Quiroga fue a los llanos, y mandó proclamar un bando en La Rioja, diciendo: que todo ciudadano riojano, se presentase a los llanos con todos sus haberes, en el término de tres días. Gordillo, mi padre, confiado en que Quiroga le debía a él importantísimos servicios, no fue a los llanos. Quiroga marchó a la Laguna Larga donde fue derrotado por el General Paz. Después volvió a La Rioja, e inmediatamente mandó a llamar a mi padre, que en ese momento estaba rodeado de su familia. Se levantó, montó a caballo y se presentó a la puerta de la casa de Quiroga, el cual sin preguntarle ni decirle una palabra, dio órdenes a uno de sus oficiales que lo mandasen a poner de rodillas y lo fusilaran allí mismo. Así lo hicieron”

            “Después del fusilamiento de mi padre, mi pobre madre perdió la cabeza y quedó siempre enferma. Mis hermanos eran siete mujeres y tres varones. Los chicos los recogieron mis tíos, hermanos de mi padre, pues mi madre ya no podía ocuparse de sus hijos después de su enfermedad.”

            Continúa luego relatando su azarosa vida careciendo de medios para volver a La Rioja, y luego de numerosos trabajos volvió a Villa Mercedes donde recibió 12 onzas de oro, de un señor Cardozo, muy rico a quien había servido en trabajos. Y continúa:

            “Me fui a verlo a Dn. Andrés Ocampo, el que me dio una recomendación para Reinafé que salía para Córdoba el primero de mayo del año 1832. Juntos nos pusimos de viaje para alcanzar una tropa de carretas en donde iba el General Ocampo, el cual me había prometido habilitarme cuando yo llegara a Córdoba…. acepté sus propuestas y seguimos viaje a Córdoba donde llegamos el 24 de mayo. Allí me propuso Reinafé que pasase a La Rioja con un negocio que yo no acepté porque prefería quedarme en Córdoba por algún tiempo y hacerme algunas relaciones que pudieran serme útiles más adelante. Dn Ventura Ocampo se propuso ocuparme. Con él trabajé un año manifestándose muy contento conmigo; me dio después un negocio para que fuese a La Rioja; me encargó de la administración de sus fincas e intereses que tenía en la Puntilla de Anguinán, abandonados desde mucho tiempo.”

            “Me ocupé con interés y buen éxito de esto, y él quedó contento de mí. Entonces me separé. Una vez libre de esos compromisos me contraje a la atención de mi familia y de nuestros intereses, que después del fusilamiento de mi padre, habían quedado abandonados. Por consejo de mis tíos carnales pedí al Juez de menores que nos diese un tutor, y me nombró a mí, habilitándome la edad. Entonces decidimos hacer el inventario h la repartición de los bienes, salvando la dote de mi madre. Yo cedí mi parte a mis hermanos  solo me reservé para mí dos esclavas viejas para darles la libertad.

            “Después de estos arreglos me volví a Córdoba, donde me casé en el año 39.Enseguida me fui otra vez a La Rioja, y así sucesivamente, hice varios viajes por negocios. El año 40 después de la derrota de Lavalle, llevando equipajes y proporcionando caballos a muchas personas que huían de las persecuciones de Oribe y que emigraban a Córdoba.  Recuerdo que los que llevé fueron: Dn. Ventura Ocampo y su familia, Tomasa Ocampo, Dolores Arguello, Dn. Fabián Gómez, su hermano Dn. Manuel, Dn. Félix López Zoilo Escobar, Guerrico, Real, Ortega, Enrique Rodrigues, Ferreyra, Posse, Bedoya, mi mujer y muchos otros. Corrimos grandes peligros y fuimos muy perseguidos por las montoneras que se levantaban en la Punilla de Córdoba, dirigidas por el coronel Quinteros, que gracias a la amistad que tenía con él, pudimos salvarnos. En esa época tuve oportunidad de prestar un importante servicio al señor Zolá, gobernador de Salta, que iba huyendo por La Rioja, y se incorporó a nuestra comitiva. Por fin llegamos a Chilecito, y allí se separaron los Gómez, Fillol, López y Ventura Ocampo, que siguieron viaje a Chile. En los últimos días de marzo del año 40, llegó el general Lavalle a Chilecito……. Lavalle llamó a su ayudante, el Mayor Pelliza, y le dijo que fuese conmigo a encontrar al coronel Pedernera que venía a retaguardia con su división y le dijese acampar. En efecto así lo hice, llevándolo a mi casa, en donde le proporcioné potreros de alfalfa para la caballada y alojamiento para él y sus oficiales.”

            “En abril del mismo año se publicó un decreto prohibiendo a todo ciudadano que saliese para Chile, bajo pena de muerte; ni a los pueblitos vecinos se podía salir sin pasaporte. Tal era el estado de la política y de las cosas que no quise permanecer más tiempo en mi país. Le dije al coronel Pedernera que a pesar del decreto yo emigraba a Chile con mi familia. Pedernera me dijo que llevara conmigo al General Iriarte, que había conseguido permiso para ir allí. Nos pusimos de acuerdo y   el se fue con un tío mío a Vinchina, donde lo alcancé con mi mujer. Tuve que salir fugado por caminos peligrosos y extraviados pasando por el Jaguel, donde se habían refugiado muchos emigrados de La Rioja, en casa de un comandante Chileno.

            Por fin llegamos a Copiapó. Allí tenía dos buenos amigos y parientes: Don Severo Ocampo, y  Dn. Domingo García.  (ex – gobernador  de La Rioja, exiliado) Este último me proporcionó una casita al lado de la suya,  nos dio mesa por algún tiempo.

            Luego relata sus negocios en Copiapó entre ellos la provisión de 200.000 adobes para la iglesia Matriz.

            “Con esta fábrica de adobes hice buenos negocios, siendo la mlayor parte de las casas de Copiapó construidas con ese material. Con lo que me produjo ese negocio, compré después coches, carros y mulas aumentando mi dinero y ampliando mis negocios con la compra y venta de pasto. (…) Hice otras especulaciones después; abastecí la ciudad de reses, trayéndolas de la República Argentina. Por muchos años hice este negocio; pasando la cordillera dos veces al año, con arreos considerables que invernaba y vendía después a plaza, dejándome el negocio muy buenos resultados: 28 veces pasé la cordillera mientras me ocupé en esto. Trabajé en minas de plata y cobre, perdiendo ellas mucho dinero ganado en otras especulaciones y negocios.

            “Cuando llegó la noticia de que Urquiza había derrotado a Rosas, decidí volver a mi patria. Traté entonces de realizar todos mis negocios, de vender las minas que tenía, y esto hecho me vine a Mendoza, donde me establecí con mi familia.”

           

            “Concluida la instalación de mi familia y demás arreglos de negocios, se me ocurrió formar una sociedad entre los principales comerciantes y personas ricas de esta ciudad para traer de Europa, carros, coches e instrumentos de agricultura. Tuve mucha suerte en mi empresa, encontrando la mejor voluntad entre los principales capitalistas como Ramón Blanco, Rosas Correa, Juan Cané, etc. Realizada mi sociedad me puse enmarcha para Europa en el año 57, ingresando a mi sociedad a mi paso por San Luis los señores Dame, Borda y Billar. En Paraná se asociaron el general Urquiza y Dn. Salvador del Carril, Presidente y vice de la República, reuniendo más de cien mil pesos con los que desarrollé mi plan de negocios. Compré en el Rosario una cuadra de terreno sobre el Río Paraná y mandé construir una barraca y grandes galpones para depósito de los implementos de agricultura, que debía traer de Norte América.

            Volví de mi viaje a fines del mismo año, con tres buques de 500 toneladas cada uno, cargados con implementos de agricultura, máquinas, dos molinos con sus adherentes, cien coches, 150 carros de cuatro ruedas y de elásticos, los primeros que fueron introducidos en las República y en Sud-América …….  siendo los buques que traje los primeros de ultramar que entraron en este puerto, con gran oposición, pues se creía que no había paso por Martín García para buques de tanto calado. Esa misma idea tenían en Norte América, creyendo que no serías posible continuar hasta el Rosario sin peligro, siendo ésta también la idea de los comerciantes de Buenos Aires.”  Y narra luego lo que tuvo que hacer para hacer pasar los buques hasta Rosario.  Relata luego los problemas que tuvo con la Junta Directora de Mendoza (sus socios) y los problemas que tuvo para dar alojamiento a 40 obreros, técnicos e ingenieros que trajo de Estados Unidos, para el armado de los equipos y carruajes que trajo.  Y dice:

            “Entonces me fui al Paraná a ver al general Urquiza y a Don Salvador del Carril que eran también socios, y les comuniqué mi resolución de renuncia. El general Urquiza me dijo.”No haga Ud. caso Gordillo ¡no faltaba más! Es Ud. el único argentino que se ha presentado hasta ahora con un pensamiento de gran progreso para el país  lo que es más, lo ha realizado con tanta suerte como inteligencia. Yo le daré el capital necesario, vuélvase a Norte América  traiga igual negocio, o bien, propóngales a sus socios devolverles el capital que le entregaron, lo que es muy probable que acepten, y en tal caso yo y el general Virasoro, le daremos el dinero para que Ud. lo devuelva y nos quedaremos los tres como socios. En efecto así sucedió.”

            “Solicité del Congreso que me dieran gratis terrenos fiscales entre las Provincias de Santa Fe y Córdoba para hacer un camino postal directo que uniese a Rosario y Córdoba, con estaciones cómodas para los pasajeros de cuatro en cuatro leguas; hacer pozos  represas donde no hubiera agua, levantar fortines para la defensa contra los indios y otras medidas precaucionales contra los peligros que en esos caminos había.”

            Luego de “esto concedido” describe las tareas y las estaciones creadas que hoy son Pueblos/Ciudades conocidas. Cañada de Gómez, Tortugas Los Leones, Río Segundo, Toledo, entre otras que cambiaron de nombre. “El camino medido en línea recta por los ingenieros Saint Remy y Ladrier, daba 72 leguas, desde la barraca del Progreso (Rosario) hasta Córdoba, midiendo el antiguo camino por donde viajaban las mensajerías de Firtal y Ruiseñor, por cuenta del Estado 103 leguas. Una vez concluido el camino llevé familias honradas y buenas para ocupar las casas que había construido en su trayecto.”

            Relata extensamente a continuación los negocios que realizó, la formación de una sociedad “La Primera Cordobesa” todos vinculados al reemplazo del transporte por carros con bueyes reduciendo viajes que tardaban 4 meses por 15 días, transportes por el río Paraná desde su Barraca de Rosario a Buenos Aires hasta que terminó el negocio el año 61  “a causa de la derrota de Derqui en Pavón”.

            “Para esta guerra me alquiló el gobierno cien carros para el parque y ambulancia, me alquilo mulas para el servicio de la artillería y el ejército (cerca de 500). Era Derqui todavía Presidente, cuando cobré el importe de alquileres de mis carros y mulas, como también la indemnización por el estado de deterioro de aquellos, por las balas y metrallas de guerra, nombrándose una comisión para inspeccionar el estado de los carros que estaban en muy malas condiciones. La comisión falló a mi favor, y no obstante esto pusieron nuevos obstáculos y trabas……….. demandé al gobierno por cobros de pesos…. El gobierno nombró entonces una comisión cuyo fallo me fue favorable, por lo cual fue ordenado el pago no sólo del alquiler de los carros y su deterioro sino también de unos 25 rifles que me expropió el general Francia y que yo había traído de Norte América como muestra.”

            “Me pagaron 60.000 pesos en fondos públicos que fueron negociados con un quebranto de un 50%.El gobierno me debía también 42 mil pesos por servicios prestados en la guerra de Cepeda.

            Relata extensamente a continuación diversos conflictos que reflejan las pujas internas por los negocios relatados donde intervienen Urquiza y Derqui, además de robos de caballos y su decisión de regresar a Córdoba, ya enfermo. Más tarde vuelve  a ver a Urquiza con su hijo, por un nuevo conflicto de su empresa de transporte en sociedad con él resultado de viajes a Jujuy en la que interviene Cullen, otro de los socios, trayendo recomendaciones de Benjamín Victorica y el General Virasoro.

            “Después de tantas peripecias llegué a Santa Cándida y el general Urquiza no me quiso recibir, ni tomar la carta que le mandé, devolviendomela cerrada con su edecán el cual me dijo: ‘yo le aconsejo señor Gordillo, que se vaya y no insista, porque el general está muy enojado con Vd.’.  Urquiza no ha querido recibirlo, porque sabe que Ud. le iba a cobrar,  se ha hecho el enojado para no pagarle.”

            También son un reflejo de los negocios que progresaban en el Litoral y en Buenos Aires en base a la ganadería vacuna y mular.

            “Jamás supe cual sería la causa del enojo del general, según opinión de muchas personas no era más que un pretexto para no pagarme lo que me debía –mi cuenta pasaba de 14.000 pesos, y más intereses -. Después de su muerte que fue el año 1871, mi abogado me aconsejó cobrase a los albaceas, que eran el Dr. Diógenes Urquiza, Dr. Benjamín Victorica y Da. Dolores la viuda. Estos me reconocieron la deuda, pero no quisieron aceptar los intereses. Por vía de transacciones me ofrecieron dos mil pesos plata, y me propusieron que fuese a La Rioja, a cobrar 400 onzas de oro que el general Urquiza había prestado a ese gobierno. Si conseguía que el gobierno me pagase me ofrecían  darme la mitad. No acepté esta propuesta, pero después me aconsejó mi abogado que aceptase con la condición que me diesen 500 más, para gastos de viaje. Pero como supe por mi hermano Pedro (entonces gobernador de La Rioja) que ya había ido Dn. Modestino Pizarro, comisionado para cobrar dicha deuda, pero que no habían pagado, porque no se encontró ningún documento que probase la legalidad de tal empréstito. Cuando supe de esto reclamé de nuevo a Da. Dolores, el pago de mi deuda contestándome ella, que ya estaba prescripta, excusándose de tal modo para no pagarme.”

 

            “El año 78 me fui a Mendoza, a reclamar ciertos derechos que allí tenía llevé carta de recomendación del general Roca para Ortega, gobernador entonces, pero no conseguí nada. Ese año arrendé una finca en Villa María, donde permanecí dos años, trabajando en labranzas y sembrando trigo, maíz  y alfalfa. Entonces vino mi hija Amalia a visitarme, y se empeñó mucho en llevarme a Buenos Aires.

            Por influencia del Dr. Tarnassi, mi hijo político, se consiguió para mí un puesto en la Suprema Corte, siendo entonces presidente de ella el Dr. Gorostiaga.

            En el año 1881, fui a Europa acompañando a mi hija Amalia. Estuve 20 días en Roma y volvimos a Génova donde quedó mi hija, tomando a mi regreso, posesión de mi puesto hasta la fecha.”

            Timoteo Gordillo falleció en 1894.

 

 

Revista Todo es Historia 

Posta de carretas en La Rioja

“CONCLUSIONES”

            Considero que mis conclusiones surgen de la misma lectura de este ensayo. Quienes lean este trabajo sacarán sus conclusiones, en base a sus propias reflexiones sobre la historia de nuestra provincia en el marco de la historia argentina.

            Todos tenemos un punto de vista, a través de nuestro  “prisma” con el que observamos y leemos la historia.

            Si analizamos la historia en los términos que hoy debatimos la realidad que vivimos, con  la ideología y las ideas y programas  políticos  que sustentamos para nuestro país actualmente, tendríamos que responder a las siguientes preguntas:

 

Qué  modelo de país y qué Programa político sustentaban nuestros Caudillos federales.

Cuál era el programa Federal para la Confederación Argentina.

Cual habría sido el modelo de desarrollo económico que proponían los Caudillos riojanos para nuestra provincia. En síntesis qué Federalismo debía establecerse en la Constitución Nacional.

En alguna medida se puede inferir de estas páginas que acabamos de leer.

 

Carlos Ceballos – Fines del 2015