Cronología - VIII Parte

            Culminamos aquí  esta  reseña histórica donde quisimos sintetizar los hechos  más destacados sucedidos en nuestra provincia durante los años de la guerra civil argentina, que tuvo como protagonista al pueblo de La Rioja, guerra que diezmó su población, sus recursos económicos, y  dejó un saldo trágico de divisiones y muertes riojanas.

              Por otra parte en La Rioja, Economía y Sociedad continuaremos desentrañando  los aspectos económicos  sobre los cuales se iba formando la sociedad, la organización política,  jurídica y sus instituciones orgánicas. Y la propiedad. También intentamos ahí, dar algunos elementos para comprender porqué La Rioja quedó “aislada” debido a su estructura geo económica durante la formación de la República Argentina.  Su minería destruida  imposibilitada de desarrollarse,  muy lejos de los mercados comerciales,  con una economía cerrada de subsistencia y avasallada por las mercancías provenientes de Buenos Aires. A diferencia de Mendoza y San Juan cerca del mercado chileno; o Tucumán, Salta y Jujuy cercanas al mercado del Alto Perú, La Rioja entró al fin de la guerra civil  casi destruida e imposibilitada y olvidada del poder central de Buenos Aires  para poder desarrollarse.

               Vencidas las fuerzas federales, La Rioja quedó aislada política, económica y geográficamente separada del resto del país.

 Habrá que investigar para saber por qué se interrumpió el “eje” La Rioja-Copiapó, ciudad minera con salida al Pacífico, con quien La Rioja tuvo una relación  importante, de donde vinieron mineros y se formó una relación comercial (de importación y exportación) entre riojanos y chilenos. Hasta el nombre de Chilecito deriva de aquella gran relación. Se clausuró la relación con el Pacífico, lo que no sucedió con Mendoza, ni tampoco la relación de Salta, Jujuy y Tucumán con Antofagasta y el comercio con lo que fue el Alto Perú. Es un tema que nos debemos estudiar en todos sus fundamentos históricos-económicos.

               Pero serán nuevos historiadores  quienes  analizarán e investigarán  sobre los factores económicos que expliquen  las trabas que impidieron  e impiden hoy, un desarrollo más sustentable para nuestra provincia. Quizás permita conocer mejor la razón de la lucha de los Caudillos contra el Buenos Aires de Rivadavia, Rosas, Mitre  y sus continuadores.

              

La última resistencia federal

               Dejamos  en LAS BATALLAS DE SALAZAR  la descripción de la resistencia riojana a la leva de hombres del ejército nacional con destino a la guerra del Paraguay, descriptas en el Bosquejo Histórico de Reyes hasta después de la batalla de Pozo de Vargas.

Sintetizaremos aquí  la última fase de la lucha Federa riojana en base al  libro de Víctor Hugo Robledo, quien a través de la lucha  guerrillera de Aurelio Salazar y Felipe Varela,  reflejó la última resistencia de los derrotados federales, que escribieron una página relevante de nuestra historia, cuando la geopolítica portuaria de Buenos Aires y el  expansionismo del  imperio brasilero, avasallaron y desangraron al pueblo de Paraguay.

 

Salazar está preso desde noviembre de 1865 a enero de 1867. Robledo describe con profusión de datos y detalles los movimientos de Felipe Varela hasta la Batalla de Pozo de Vargas. Los acontecimientos permitieron a Salazar fugarse de la cárcel-Policía de la Ciudad de La Rioja donde permaneció  engrillado durante gran parte del tiempo de su prisión lo que le provocó graves daños en su salud.

Tomando los datos del Archivo del Juzgado Federal de La Rioja, ejercido por Natanael Morcillo,  expediente “Aurelio Zalazar y otros, de varios cuerpos, el historiador Robledo cita el alegato de Guillermo San Román:  “Recuérdese que las masas de la Provincia resistieron tenazmente en cinco años el nuevo orden de cosas que surgió de la victoria de Pavón, y que para dominar aquella resistencia, las fuerzas nacionales ejercieron todo género de hostilidades, sin suspender las ejecuciones a lanza y cuchillo sobre el enemigo que combatían, sembrando así de luto y el terror en todas las poblaciones de la Provincia”. (en De Paoli, Pedro y Mercado Manuel, op. Cit. Pag. 193)

 

Estrategia de Varela

 

Felipe Varela y su Estado Mayor integrado por Severo Chumbita, Carlos Angel, Santos Guayama, Sebastián Elizondo, Carlos María Alvarez (jefe del Estado Mayor) y su hermano Francisco Alvarez, trazaron en 1865  una estrategia de lucha.  Dice Robledo: “El plan era  apoderarse del noroeste argentino para sumarlo a Cuyo, (el movimiento revolucionario de Mendoza)  continuar expandiendo la revolución y no parar hasta la toma del gobierno de la Nación. Entre sus primeros objetivos estaba el de la ocupación del bastión mitrista en la región: Santiago del Estero, conducido por los hermanos Taboada.

Para ello llevaron a los federales de Catamarca, Salta y Córdoba su Proclama “Unión Americana”. En ella se condenaba la política de Mitre, reclamaban un programa federal de gobierno, reprobaba el “sistema odioso de Buenos Aires” y la participación argentina en la guerra del Paraguay, y reivindicaba la figura de Justo José de Urquiza como jefe del federalismo y se proponían restaurar la Confederación Argentina.

Para ello Felipe Varela llegó a formar un ejército de 4.000 hombres, que se considera la mayor fuerza que se haya reunido en La Rioja en toda la guerra civil,  que finalmente fuera derrotada  dos años después en Pozo de Vargas. Nueve días antes de esta batalla, Juan Saá era derrotado en San Ignacio por Arredondo en San Luis.

 

               En el capítulo 9 “Nuevas montoneras, evoluciones y fugas”, Robledo relata la invasión de Berna Carrizo, la revolución de Mendoza, la derrota de Julio Campos por las fuerzas de Videla en Rinconada de Pocito el 5 de enero de 1867.

               Se relatan aquí las órdenes de ejecución de varios oficiales de la montonera capturados por orden del Juez en los Llanos y de acusaciones contra Salazar de haber ordenado la muerte de varios hombres considerados desertores y traidores a la causa.

               Más adelante se relata el apresamiento de montoneros perseguidos y la entrega de otros, como el sastre Quijano, y Corcino Rivero,  la captura de Berna Carrizo, la búsqueda de Ramón Flores  y la fuga de Salazar el siete de enero de 1867.

               Cita Robledo a Reyes (página 131): “En diciembre de 1867, una montonera encabezada por Indalecio Nieto, uno de los hombres más leales a Aurelio Salazar, atacó y tomó prisionero en Olta, después de una corta resistencia, al juez de la costa baja de Los Llanos, Andrés Galo Herrera e inmediatamente fue degollado en inmediaciones de la citada población.” (Herrera era auxiliar del Juez Morcillo).

               Relata que el gobernador delegado Guillermo San Román designaba a Irrazábal (el matador del Chacho) como comandante de las fuerzas provinciales provocando el estallido de un motín el 2 de febrero lo que provocó la fuga del gobernador junto a los jefes Ricardo Vera e Irrazábal.

               Carlos Angel ocupa el gobierno quien  debía preparar el terreno para el desembarco de Felipe Varela, “pero finalmente Angel, no cumplió traicionando el movimiento.”

               Robledo toma del libro de Angel Agustin Olmedo, (Guerra del Paraguay. Cuadernos de campaña, 1867/1869, pag. 239) el destino del Batallón La Rioja que Julio Campos pudo llevar al Paraguay.

               El 18 de julio de 1868 en Acayuazú, “a las 7 de lal mañana se empezaron a sentir fuegos de fusil” y relata el coronel Agustín Olmedo: “El Batallón La Rioja marchó como cuerpo de vanguardia llevando una guerrilla descubridora de soldados de todos los cuerpos elegidos para solo este objeto  de hacer la descubierta todos los días. Esta guerrilla en la que iban el coronel Martínez de Hoz y el comandante Gaspar Campos se fue sobre el reducto encontrándose al enemigo de golpe, al que, como verdaderos soldados no trepidaron en pelear en número desigual (…) Pero todo fue en vano…!Fuimos perdidos! ¡Fuimos burlados por los paraguayos …!  ¡No fue solo la Legión 1º voluntarios la que ha sido desecha por el enemigo! El Batallón Cazadores de La Rioja ha sido también desecho en este día como consecuencia de ser sorprendido, ¡saliéndole el enemigo por retaguardia y encontrando a dicho cuerpo sin jefe! En suma: lo que ha sucedido es lo siguiente: el coronel Martínez de Hoz no ha aparecido después del combate, por eso se suponía que estaba muerto o prisionero. Murió este 18 de julio. Del Comandante (Gaspar) Campos tampoco se sabe nada, sin embargo se supone que haya muerto ahogado porque lo vieron disparar con el abanderado a la par del río, sin saberse nada más de ellos, suponiéndose que se han ahogado, porque un bote acorazado ha sacado la bandera del Batallón del río, porque alcanzaron a ver que la tiraban, pero no vieron que fin tuvo el que la tiró.”

“Aquel día la mayoría de las bajas fueron riojanas. Hemos perdido siete oficiales: uno del regimiento Rosario, cuatro del Rioja, dos ayudantes del general y tropas como ciento diez, más o menos siendo estas bajas de todos los cuerpos, la mayor parte del Rioja de donde son setenta de los muertos y siete heridos.”

               Robledo publica en su libro (pags. 148/149 las declaraciones  en el año 1921 de  Juan Esteban Elizondo de 80 años, guerrero del Paraguay, un vívido testimonio de su experiencia en la guerra, así como otros testimonios de “Riojanos presos en la guerra del Paraguay”, “Militares liberales riojanos en las guerra del Paraguay” y otros.

               La descripción del libro de Robledo (Capítulo 11 en adelante) constituye un rico documento del desarrollo de la campaña de Felipe Varela.  Tomando la documentación del Archivo del expediente del Juzgado Federal donde consta todo el Juicio, dice que Salazar declaró no haber participado en la batalla de Pozo de Vargas. En otro tramo del Expediente, Salazar responde sobre su pertenencia al ejército de Felipe Varela: “Que sus propósitos no habían sido precisamente derrocar al gobierno de la República, sino el ver si se obtenía un indulto general para que todos los de su partido por medio de una transacción, era por eso que se plegó el declarante a los jefes sublevados con la esperanza de alcanzar algunos triunfos y que su jefe superior trazara.

               “Que aunque él reconocía en Varela que estaba rebelado contra el gobierno de la República, su opinión personal, no obstante que lo apoyaba con su influencia y su persona no era echar abajo al gobierno de la República.”

               Relata Robledo en su libro la tragedia de Dolores Díaz “La Tigra” trasladada prisionera y confinada con otras cinco mujeres riojanas en  la cárcel del Bracho por las fuerzas del jefe del ejército nacional del Norte, que ocupó y saqueó La Rioja luego de la batalla de Pozo de Vargas.

               Finalmente liberada Dolores Díaz,  (quien según Marcelino Reyes era  amante de Felipe Varela y habrían tenido un hijo) fue liberada en mayo de 1868 mas de un año después de la batalla de Pozo de Vargas. “La tradición oral cuenta que La Tigra fue ‘recibida en La Rioja por el pueblo con música y aclamaciones’, (Reyes) más nunca se reencontraría con su amado coronel y supuesto amante, Felipe Varela.”

Relata Robledo la actividad de Felipe Varela, la ocupación de La Rioja después de su retiro en Jáchal. Allí ordena la prisión de Manuel Vicente Bustos (gobernador cuando el asesinato del Chacho) y le impone unas contribución de 10 mil pesos por su vida, imputando a Bustos complicidad en la mutilación del Chacho. “La esposa e hijas de Bustos salieron a buscar entre los parientes y amigos la suma que solicitaba Varela. Se habían alcanzado a reunir unos seis mil pesos, cuando se tuvo noticias de las cercanías del ejército de Taboada, por lo que las fuerzas de Felipe Varela debieron retirarse llevándose a Bustos prisionero, al que abandonaron engrillado en los jarillales de Pango, a pocas cuadras de la ciudad.” (Robledo)

               El 18 de enero de 1868 Octaviano Navarro era designado Subinspector de la Tercera Circunscripción militar de La República, La Rioja y Catamarca, con el fin de terminar con las fuerzas de Varela y “pacificar” la provincia de La Rioja. El año ’68 iba a ser para la provincia de La Rioja, por demás conflictivo.

               Navarro fue rosista, ex gobernador de Catamarca igual que su padre;  el presidente Derqui de la Confederación lo elevó a General, Mitre lo desconoció y se exilió en Chile después de Pavón. A su regreso fue aliado de Antonio Taboada.

 

FELIPE VARELA

 

                              En el Instituto Ravignani de Buenos aires leemos en el libro “Felipe Varela a través de la documentación del Archivo Histórico de Tucumán” numerosas cartas de los protagonistas de los años de la resistencia de Varela; Paunero, el gobernador San Román, Taboada y oficiales del ejército nacional, desde 1866 hasta Febrero de 1869.  Están publicadas en un libro que se publicó en el año 1967, centenario de la batalla de Pozo de Vargas.

              

 

Continuará