Cronología - V parte

1861 - 1862

“¡Hay! … año sesenta y uno,

Principio de tantos males,

ya los hombres no conocen

sus propias calamidades”. *

 

            El triunfo de las fuerzas federales en Cepeda (donde participó un contingente de riojanos) dejó la sensación de una victoria incompleta. Mitre salió entero de su derrota y logró concesiones en el tratado de San José de Flores,  bautizado históricamente como un pacto de familia. Quedaba establecido un poder bicéfalo: Urquiza y Derqui mientras Buenos Aires acumulaba más poder económico, político y militar.

            “No puede considerarse al doctor Derqui el gran enemigo de los hombres de Buenos Aires” (Woodbine en su ‘Viajes al Plata’) Estaba más vinculado a ellos que Urquiza, puesto que había sido unitario y vivido e el destierro durante la dictadura de Rosas.

            José María Rosa escribe: “Sus antecedentes unitarios lo inclinaban al partido liberal, pero le debía la presidencia a Urquiza y era hombre leal”.

            Derqui era presidente de la Legislatura de Córdoba cuando el asesinato de Facundo Quiroga y trató de bloquear la ofensiva de Rosas contra Córdoba.

            Mas tarde estableció relaciones con el Manco Paz en Corrientes bajo el gobierno de Pedro Ferré, pero Caseros dividió aguas entre ambos. Fue constituyente en 1853 y ministro del Interior en el gobierno de la Confederación. Mitre, Buenos Aires, estaba más cerca del estanciero del Litoral gobernador de Entre Ríos que del Dr. Derqui.

            Los Federales de San Juan, del Chacho en La Rioja, y de otras provincias eran combatidos por los liberales alentados por Buenos Aires. Aberastain contra Virasoro en San Juan, los Taboada en Santiago del Estero y los de Tucumán. En Córdoba Mariano Fragueiro renunciaba a la gobernación y su cargo ocupado por un antiguo rosista convertido en jefe de la fracción liberal entendida con Buenos Aires. También se conspiraba en San Luis contra los Saá.  Y Derqui apoyó al Chacho como puede leerse en la Crónica anterior.

            El 9 de julio de 1860 Mitre invita a Urquiza y Derqui a las celebraciones y agasajos. Victorica, yerno de Urquiza lanzó entonces su famosa frase: “La unidad nacional no se discute, se aclama…”  En Setiembre se reúne la Convención constituyente para examinar las reformas constitucionales propuestas por Buenos Aires. En Octubre Buenos Aires juró la Constitución y con ese motivo Derqui envía las insignias de Brigadier general de la Nación a Mitre, el derrotado en Cepeda.

            En Noviembre Urquiza invita a Mitre y Derqui al Palacio San José. El ministro de Hacienda  Dr. Rufino Elizalde queda en Buenos Aires, el 11 de Noviembre escribía a Mitre respecto a la situación en San Juan: “… la revolución es ya un derecho y el pueblo de San Juan indudablemente va a usar de él. Parece que les falta recursos y nos piden una vagatela. ¿Qué hacemos?” (Correspondencia Mitre-Elizalde, Instituto de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, 1960)

            Urquiza, Derqui y Mitre acuerdan aconsejar al gobernador de San Juan su renuncia y escriben una carta el 16 de noviembre. Un chasqui reventando caballos llegaba ese día a Paraná con la noticia que el gobernador Virasoro había sido asesinado junto a su hermano y seis personas más. Aberastain se disponía a formar gobierno.

El presidente Derqui designa una comisión interventora formada por los coroneles Paunero y Conesa y como jefe al gobernador de San Luis Juan Saá. Mitre a su regreso a Buenos Aires “condena” el asesinato de Virasoro pero intercede ante Derqui para que se respete a Aberastain como gobernador provisorio de San Juan. La prensa porteña presenta el crimen como una lucha “con una parte del pueblo”.

            Finalmente se descubre la conjura. El ministro de gobierno de Mitre, Sarmiento, había facilitado por intermedio del ministro Elizalde la suma de un millón y medio de pesos (la “vagatela” de la carta) cuyo objetivo mas general era descabezar los gobiernos de Mendoza, San Juan y San Luis. (Ruiz Moreno, Martín; “La presidencia de Derqui y la batalla de Pavón”, 1913)

            En La Rioja, desde el 7 de mayo de 1861 es gobernador Domingo Antonio Villafañe, apoyado por el Chacho y por Derqui.

            PAVON -  17 de Setiembre 1861

Existe una voluminosa bibliografía sobre la batalla en la que se enfrentaron alrededor de 17.000 hombres de la Confederación presidida por Derqui  aportados por las provincias, comandadas por el General Urquiza, contra 22.000 hombres del ejército mitrista con superioridad de armamento y adiestramiento en infantería y artillería.

El ejército de Buenos Aires estaba compuesto por 22 000 hombres y 35 piezas de artillería, contando además con una importante superioridad numérica, de armamento y de adiestramiento en infantería y artillería.

El irregular combate duró apenas dos horas. El ala izquierda confederal bajo el mando del coronel mayor Juan Saá, y las divisiones de Ricardo López Jordán, derrotaron completamente a la caballería del Primer Cuerpo del ejército porteño, comandada por el general y ex presidente uruguayo Venancio Flores, persiguiéndola hasta más allá del Arroyo del Medio.  La caballería del Segundo Cuerpo porteño, bajo el mando del experimentado general Manuel Hornos, ofreció mayor resistencia; aunque finalmente debió retirarse, dejando en poder de sus adversarios todo el parque y numerosos prisioneros. También el ala derecha, al mando del general Miguel Galarza arrolló a la caballería del ala izquierda de Buenos Aires.

El  centro del ejército de la Confederación, compuesto por milicianos del interior con escaso entrenamiento militar, fue superado y obligado a retroceder por batallones de infantería porteños.

Al ver la dispersión del centro, Urquiza abandonó el campo de batalla sin comprometer los 4000 hombres de las divisiones entrerrianas que hasta ese momento había mantenido en reserva, y marchó a Rosario, siguiendo luego hacia San Lorenzo y Las Barrancas. En este punto recibió información de la victoria de su caballería, pero ya no regresó.

Los hechos posteriores confirmaron la retirada de Urquiza contrario al enfrentamiento con Buenos Aires, basada en declaraciones fehacientes del caudillo entrerriano. Urquiza sostuvo que fue “traicionado” por Derqui pero la realidad mostró posteriormente que subyacía un acuerdo sustancial con Mitre. Las economías ganaderas de Entre Ríos y Santa Fe se complementan con la de Buenos Aires. Urquiza sería más tarde el primer proveedor al Ejército de Mitre en la guerra contra el Paraguay.

La insólita decisión de Urquiza dejó el campo abierto al ejército porteño, que se había retirado hacia San Nicolás de los Arroyos. Mitre decidió entonces consolidar su posición marchando sobre Santa Fe. El 4 de octubre inició su avance sobre Rosario con 13 000 hombres y 42 piezas de artillería, ciudad que ocupó una semana después.

            Derqui renuncia a la presidencia y se exilia en Montevideo. El vicepresidente general Pedernera (el héroe de todas las batallas de la Independencia al lado de Lavalle) declara el receso de la Confederación.

            A las provincias confederadas llegó la noticia del  triunfo de la Confederación.  El Chacho escribe una carta a Urquiza saludando su triunfo y ofreciéndose a ser su retaguardia.

¡”Cándido General Peñaloza! dice Dardo de la Vega Díaz en su libro Mitre y el Chacho.

 

La resistencia heroica del Chacho Peñaloza

            A partir de la consolidación política de Mitre en Buenos Aires a fines de 1961 comienza la resistencia del Chacho durante el año 1862 y en 1863 hasta su rendición final y muerte en noviembre de 1863.

            El libro de Dardo de la Vega Díaz escrito en 1939 en base a documentos del campo mitrista (numerosas cartas de Paunero, Sarmiento y otros a Mitre) es un trabajo de ineludible lectura. Toma –igual que Reyes en su Bosquejo - las cartas de Paunero a Mitre pero las enriquece con descripciones y abundante documentación.

            Sintetiza de la Vega Díaz la situación a fines de 1861:

“Disuelta la resistencia de Santa Fe, al mando de Virasoro en las Tortugas sobre el Carcarañá, encerrado Urquiza en entre Ríos; frustrada la concentración en Tegua de las huestes de Allende, Clavero, (de Córdoba) Videla (Mendoza) y Saa, (San Luis) desalojados estos últimos de sus refugios de San Luis, y en camino para Chile; destruídas en el Ceibal la tropas de Gutiérrez y Latorre (Catamarca y Salta), quedaban ya en posesión definitiva: Mitre, de Santa Fe; Marcos Paz y Paunero, de Córdoba, Rivas y Sarmiento, de San Luis; y Taboada y del Campo , de Santiago y Tucumán.”

            Recordemos aquí que el presidente Derqui había constituido 5 Cuerpos del Ejército de la Confederación en las provincias. El 1º de Córdoba al mando del general José María Francia; el 2º en San Luis al mando del coronel Juan Saa; el 3º al mando de Peñaloza en Mendoza, San Juan y La Rioja; el 4º en Catamarca, Santigo del Estero y Tucumán al mando del coronel Octaviano Navarro, y el 5º con Salta y Jujuy al mando del general Rudecindo Alvarado.

            Dice de la Vega Díaz: “como La Rioja no daba motivo alguno de sobresalto por la pasividad de Peñaloza” y agrega “Peñaloza, nombrado jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, no (se) preocupó en formarlo.”

Nos preguntamos: ¿porqué no formó el Chacho el Tercer Cuerpo de Ejército? Tenía toda la autoridad, el apoyo de la Confederación Argentina, y podía apelar a los recursos del Estado de la Confederación. Podría haber solicitado los recursos necesarios en armas y en metálico. El tenía los hombres para organizarlo.

Nos preguntamos también: ¿tenía el Chacho y sus hombres de mando el conocimiento militar de los ejércitos de Línea de Buenos Aires herederos de los guerreros de la Independencia? El General Pedernera y otros que lo apoyaban eran militares de experiencia.

Habrá que estudiar e investigar. Pero de los relatos de todo el período período desde Caseros a Pavón, de las investigaciones de todos los historiadores surge muy claramente que Peñaloza comenzaba una resistencia con 50 o 100 hombres y llegaba a reunir 2.000 en sus campañas.

Pero su estrategia militar fue típicamente de una guerra de guerrillas. Aparecía y desaparecía con sus hombres, atacaba y se replegaba frente a la enorme superioridad en armamento del enemigo. Son testigo, innumerables enfrentamientos y escaramuzas así como sus derrotas en batallas contra el Ejército de Línea.

En el Sitio de La Rioja de 1862 (véase aparte) se relata cómo entró  “de flanco” a la Ciudad Julio Campos con 60 hombres atacado por 300 hombres de la Montonera.

 

 

1862     Mitre despliega su estrategia:

            Envía a Paunero al fente del 1º Cuerpo de Ejército a Córdoba en noviembre de 1861.

El Coronel Olascoaga desplaza al gobierno de Allende y Achával de Córdoba El Coronel Alvarez había derrotado al Caudillo Clavero en Huertillas, y toma 200 prisioneros, bagajes militares y 1.000 vacas. Se nombre gobernador a José Román acompañado del riojano Abel Bazán como ministro.

            Paunero impone como gobernador al Coronel Marcos Paz, jefe del Estado Mayor del 1er. Cuerpo de Ejército cuyo Jefe de Infantería era el Coronel Ignacio Rivas.

            El Ejército está ya compuesto por 2.700 hombres dividido en los Batallones 1-3-6 y 8 de Línea. Sarmiento es el Auditor de guerra.

            Cuando Paunero llega a Fraile Muerto (hoy Bell Ville) la concentración de fuerzas de Videla, Allende y Saa de alrededor de 2.000 hombres se retiran de Tegua cerca de Río Cuarto.

            La resistencia al avance de Paunero “no se hizo sentir en ningún momento”.

            Sarmiento “Auditor de Guerra” marcha a San Juan. Su escolta está al mando del entonces capitán Pablo Irrazábal.

A La Rioja es enviado Pedro Echegaray con 300 hombres de caballería milicianas de Córdoba. (El 16 de enero era enviado por Marcos Paz a los Llanos.)  Desde Jáchal, operaba Ambrosio Sandes con un escuadrón de caballería e infantería. Ignacio Rivas estaba en Mendoza e informaba al gobernador Villafañe que muy pronto se dirigiría a La Rioja a seguir “las operaciones de que venía encargado.”

            El 24 de enero el gobernador riojano Villafañe le responde a Rivas diciéndole que “nunca había puesto resistencia a la consolidación de la libertad e instituciones creadas por la Constitución reformada”. Y que se encontraba de hecho y de derecho en paz con Buenos Aires.

            Por su parte el coronel doctor Marcos Paz arribaría más tarde a Catamarca de paso a Tucumán con el coronel José M. Arredondo con el batallón 6º de línea a sus órdenes.

            Los Taboada de Santiago del Estero amenazan la frontera de Catamarca. Molina es el gobernador y el coronel Navarro es el jefe del cuarto cuerpo de Ejército de la Confederación. Salta está defendida por el 5º cuerpo de ejército al mando de Alvarado.

            Catamarca pide apoyo al Chacho. A fines de diciembre prepara sus fuerzas. El 1º de Enero está en La Rioja y refuerza su tropa. Con alrededor de 600 hombres marcha a Catamarca, desde donde escribe a Taboada proponiéndole una negociación para evitar la guerra. En una segunda carta a los hermanos Taboada les dice: “sé positivamente que fuerzas que quizás tomen el nombre de Ud. hostilizan de un modo el más terrible esta provincia hasta incurrir en las faltas más bárbaras y espantosas hasta tocar los extremos y hace avances que ni entre los bárbaros se advierten.”

            En carta de M.Taboada a Marcos Paz, el 16 de enero le indica que acepta la mediación del Chacho “con el objeto de ganar tiempo, y ver si puedo en una entrevista hacerlo desistir de la lucha, retirándose a La Rioja, cuya retirada importaría la más completa derrota de nuestros enemigos.”

            El 23 de enero el Chacho acepta una conferencia y envía una comisión. Y se retira a la frontera por falta de recursos para el sostenimiento de su fuerza en Catamarca. Peñaloza confía en los Taboada. Es aquí donde Dardo de la Vega Díaz dice: “¡Cándido General Peñaloza! Qué lejos de conocer a sus nuevos compatriotas y amigos!

            El Coronel Navarro (quien había invadido Tucumán anteriormente) amenazado por los Taboada y ante la demora de estos en aceptar las proposiciones de paz del Chacho, se retira de las operaciones y se refugia en Bolivia.

            Los Taboada derrotan al gobernador Gutiérrez de Tucumán y Latorre de Salta en el Ceibal. Y Peñaloza decide seguir la campaña llamado por Gutierrez y contando con el apoyo del gobernador Tood de Salta.

            Las fuerzas de Peñaloza y Guitiérrez alcanzaban a 3.000 hombres contra 6.000 de Marcos Paz y Taboada. Y dice De la vega Díaz de la batalla del Río Colorado:

            “El 10 de febrero de 1862, se trabó la lucha, que debió ser porfiada y sangrienta, porque se cuenta que antes de entrar en batalla, el Chacho por toda arenga, recomendó a su gente, solamente, apretar las cinchas y acortar los estribos para que se peleare fuerte y hasta la sangre diera a la cintura. Pero la fortuna les fue adversa. A los coaligados se les desbarató el ejército: Gutiérrez abandonó el campo camino de Bolivia y Peñaloza s encaminó a los Llanos con los pocos hombres que lo acompañaban.”

            En La Rioja el gobernador Villafañe ya subordinado al gobierno central declaraba en un Decreto de 12 de febrero, “que el gobierno y la provincia de La Rioja, no tenían parte e los actos de vandalaje y violencias de todo género, que don Angel Vicente Peñaloza suponiéndose jefe autorizado, cometía en las provincias de Tucumán y Santiago del Estero, con parte de las milicias riojanas, comprometiendo al gobierno y pueblo de la provincia; que don Angel Vicente Peñaloza y su círculo eran solidaria y únicamente responsables de los grandes males que inferían a la paz de aquellos pueblos; previniendo a los jefes, oficiales  tropa de la milicia provincial, que si se plegaban a don Angel Vicente Peñaloza y su círculo, serían perseguidos por la justicia ordinaria, y por el Poder Militar creado por decreto del 9 de febrero, con  todo el rigor que exige la nueva situación de la provincia.”Dicho decreto creaba las comandancias militares de la ciudad y campaña, creando la inspección de milicias que se le confiaba al coronel don Tristán Dávila (militar que había combatido en la célebre batalla de Angaco al mando del general Mariano Acha).

            Advertido del regreso del Chacho a La Rioja luego de la derrota de Río Colorado, el gobernador decreta el estado de sitio, el 24 de febrero.

El regimiento que guarecía La Rioja al mando del coronel Echegaray daba muestras de insubordinación. Villafañe se dirige a Los Colorados en busca de incorporarse a las fuerzas del Comandante Sandes que ya se encontraba en la Costa Alta de los Llanos.

            Peñaloza regresa el 4 de marzo a La Rioja (“cuenta ya tras suyo hasta 150 hombres. Verdad que mal armados y peor vestidos”. D.de la Vega)  donde se le unen refuerzos para seguir la lucha. Brac, delegado por Villafañe como gobernador a cargo, se puso a las órdenes del Chacho.  Peñaloza le manifiesta que continúa la lucha porque la provincia se ve atropellada  desolada por montoneras vandálicas de las provincias vecinas. Por un decreto de Brac y Antonio Prado, se dispone la entrega de doce reses diarias para abastecer la fuerza del general, que tomarían las primeras de las haciendas más inmediatas, y en lo sucesivo a prorrata en proporción de la posibilidad de los dueños, con calidad de serles abonadas según su condición y la determinación de la Legislatura tan luego que se instale.”

            Peñaloza ordenó al gobierno de Brac que “pusiera bajo sus ordenes todas las fuerzas de la provincia, cuyo decreto de movilización de la guardia nacional se apresuró a dar inmediatamente; a fin, decía, de ‘repeler la invasión de tropas armadas de San Juan, Córdoba y San Luis, que cometían vejámenes y violencias de todo género en el vecindario de la costa Alta y Baja de los Llanos”; lo que era cierto, por desgracia, como lo eran también los asesinatos cometidos por las fuerzas de línea a órdenes del comandante Sandes!.” Lo dice Marcelino Reyes, en su Bosquejo, pagina 178.

                Lucas Llanos, que había combatido contra el Chacho Peñaloza con el ejército rosista al mando de Oribe, (autor de degüellos de jefes, oficiales y gran número de ciudadanos pacíficos) se rebela. En la ausencia de Peñaloza (enero a marzo, 1862) las fuerzas de Buenos Aires invadieron los Llanos. “ En la Costa Alta se habían levantado en armas, aprovechando la presencia de fuerzas de San Juan al mando del comandante Aguilar –los señores Gregorio y Ricardo Vera, Gualberto Giménez, Eleuterio Bazán y otros vecinos. Ricardo Vera (quien sería el que rindió al Chacho un año y medio después) y Eleuterio Bazán  fueron perseguidos por subalternos de Peñaloza y dispersados (…) fueron apresados, logrando salvar la vida mediante la protección de Berna Carrizo, uno de los principales tenientes de Peñaloza, que les facilitó la fuga a la provincia de San Juan.” (Reyes, Bosquejo …)  Gregorio Vera se decía Comandante en Jefe del Pronunciamiento de los Llanos en la Costa Alta. (D. de la Vega. Papeles de Iribarren).

            Lucas Llanos apresa y secuestra a Abel Bazán (que dejaba de ser ministro del gobierno de Córdoba y se dirigía como delegado de Paunero con la misión de deponer a Villafañe y encumbrar en su lugar a Tristán Dávila o a Manuel V. Bustos)  y a Pedro Gordillo, en los límites entre La Rioja y Córdoba y son llevados a la sierra de Ambil. Gordillo es rescatado en Catuna por las fuerzas del Comandante Aguilar que recorría la costa Baja de los Llanos a las órdenes de Gregorio y el Coronel Ricardo Vera, mientras que Bazán logra escapar a Córdoba.

            Lucas Llanos había logrado  controlar  los Llanos, Costa baja, del Medio y de Arriba paralizando las fuerzas del coronel Loyola que con 200 hombres vinieron de San Luis.(Carta de Paunero a Mitre del 4 de marzo). El contingente de San Juan a las órdenes de Aguilar había entrado el 17 de febrero con tropas de Sandes al mando del capitán Furque que venían a reforzar a Echegaray que estaba entonces en La Rioja llamado por el gobernador Villafañe.

             Peñaloza, encaminándose a los Llanos, es derrotado el 11/12 de marzo en Aguadita de los Valdeses por Sandes;  éste, en parte a Tristán Dávila le dice que contaba con 30 infantes y 140 hombres de caballería. Y agrega que las fuerzas de Peñaloza no resistieron, pero al día siguiente volvieron reforzados con 200 o más hombres que venían con el Coronel Llanos pero que también fueron rechazados. “Quedaron en nuestro poder –agrega- el Mayor Cicerón Quiroga, jefe de la infantería y siete oficiales, los que fueron pasados por las armas al siguiente día, en el campo de batalla; se cuentan 30 hombres muertos, entre ellos algunos oficiales. De nuestra parte, sólo tenemos que lamentar la pérdida de uno de mis Ayudantes (Mayor Gómez)  y un individuo de tropa, y heridos un oficial y dos de tropa.” (Registro Oficial de la Provincia, tomo III pags. 125/26).

            Esta fue una batalla en la que se demuestra la diferencia de armamento entre las fuerzas del Chacho y el ejército de Línea de Sandes. Quien demostró también su salvajismo.

Chacho había salido el 1º de Enero bajo el verano riojano hacia Tucumán y en Marzo volvía a combatir con su menguadas fuerzas, en La Rioja, sin recursos y escaso armamento, enfrentado la invasión de las tropas de Línea del ejército profesional de Mitre.